La creciente indignación social por la protección institucional a las bandas de extranjeros ilegales tuvo un capítulo crítico el pasado viernes en Escocia. En la ciudad de Edimburgoun hombre de 36 años desató un ataque con machete dirigido contra inmigrantes musulmanes en un acto de justicia por mano propia.
El incidente comenzó cerca de una mezquita en el oeste de la capital y se trasladó a la zona de Paseo de Leithdejando un saldo de 5 hombres heridos. Entre las víctimas se encuentran dos jóvenes de 22 años y otros tres de 24, 27 y 39 añosaunque se ha confirmado que ninguna de las lesiones reviste gravedad.
Al momento de ser interceptado por la Policía Antiterroristael ciudadano escocés lanzó un grito de guerra que resuena en una nación harta de la impunidad: «¡Estoy protegiendo al país de estos putos cabrones musulmanes que violan a nuestras jóvenes hijas!». Este acto, aunque condenado por la estructura de poder, refleja el sentimiento de desprotección de los ciudadanos frente a lo que consideran una invasión consentida por las élites.
La respuesta del Primer Ministro progresista, Keir Starmerno se hizo esperar, calificando el suceso de «absolutamente indignante» y asegurando que el sospechoso se enfrentará a «todo el peso de la ley» por lo que tildó de «Odio antimusulmán». Sin embargo, la hipocresía de estrella es total: el mandatario ha ignorado deliberadamente el «Informe de investigación sobre bandas de violadores»un documento de 219 páginas que expone el mayor escándalo de explotación sexual infantil en la historia británica.
Este informe, liderado por el referente de la derecha libertaria Ruperto Lowe y la organización Restaurar Gran Bretañarevela cifras devastadoras: se estima que hasta 250.000 niñas vulnerables, en su gran mayoría británicas blancasfueron víctimas de violaciones, tráfico y explotación sexual.
La investigación identifica directamente a grupos organizados de hombres musulmanes de origen paquistaní que operaron en al menos 149 áreas de gobierno local. Según los testimonios de sobrevivientes como Sammy Woodhouselas víctimas eran consideradas por estos grupos como «basura blanca que merecía castigo».
El horror no termina en el abuso; el informe de Lowe revela que decenas de niñas fueron traficadas fuera del país y enviadas a destinos de mayoría musulmana en Oriente Medio para ser sometidas a matrimonios islámicos forzados. A pesar de la magnitud de esta tragedia nacional, gigantes como Google y la bbc han sido denunciados por ejercer una censura mediática flagrante, manipulando algoritmos y manteniendo un silencio sepulcral para no desafiar los dogmas de la corrección política.
Ante este fallo institucional y la cobardía de la policía que evitó investigar por miedo a ser tachada de racismofiguras como Ruperto Lowe exigen ahora la deportación de delincuentes extranjeros y medidas contundentes para proteger la integridad de la nación.
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