Al menos 21 personas murieron y más de 100 resultaron heridas este viernes tras un atentado suicida con un coche bomba contra una mezquita ubicada dentro de un complejo policial en la ciudad de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán, según informaron las autoridades.
Entre los fallecidos hay 15 agentes de policía y un niño de cuatro años. El ataque ocurrió alrededor de las 13:15 hora local, cuando se celebraban las oraciones del viernes. De acuerdo con la policía provincial, un vehículo cargado de explosivos embistió la entrada de la mezquita y provocó una potente explosión.
El atentado también incluyó un enfrentamiento armado dentro y alrededor de las instalaciones policiales. Según un portavoz de la Policía de Khyber Pakhtunkhwa, al menos seis de los atacantes murieron durante la explosión y el tiroteo posterior.
Varias imágenes mostraron el lugar cubierto de escombros, mientras varias personas auxiliaban a los heridos y trasladaban a las víctimas después de la explosión.
La Policía de Khyber Pakhtunkhwa señaló que una facción del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibanes paquistaníes, estaría detrás del ataque. La fuerza policial afirmó en la red social X que está decidida a impedir los planes de »Fitna-al-Khawarij», denominación utilizada por las autoridades paquistaníes para referirse al TTP.
El grupo Tehrik-e-Taliban Pakistán fue creado en 2007 con el objetivo de imponer en Pakistán una interpretación estricta de la ley islámica. La organización mantiene vínculos con Al Qaeda y con los talibanes afganos, aunque estos grupos tienen estructuras y objetivos diferentes.
El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardariexpresó sus deseos de una pronta recuperación para los heridos y condenó el atentado. En un comunicado, pidió la »eliminación completa» de los terroristas respaldados, según sus palabras, desde el extranjero.

Las Naciones Unidas también condenaron el ataque. Un portavoz del secretario general Antonio Guterres afirmó que el jefe de la organización »condena firmemente» el atentado y destacó que los ataques contra civiles y lugares de culto son inaceptables.
El ataque ocurre en medio de un aumento de la violencia militante en las zonas fronterizas de Pakistán. En los últimos meses, distintos grupos armados han intensificado sus ataques contra objetivos militares y policiales, especialmente en Khyber Pakhtunkhwa y otras regiones próximas a la frontera con Afganistán.
Las autoridades paquistaníes han acusado reiteradamente a grupos militantes de utilizar territorio afgano como refugio para entrenar combatientes y planificar operaciones dentro de Pakistán. Islamabad sostiene que la presencia de estos grupos al otro lado de la frontera representa una amenaza directa para la seguridad nacional.

El régimen talibán de Afganistán rechazó esas acusaciones y sostiene que la militancia dentro de Pakistán constituye un problema interno que debe ser resuelto por las autoridades paquistaníes.
El gobernador de Khyber Pakhtunkhwa, Faisal Karim Peroafirmó tras el atentado que la provincia ha realizado »inmensos sacrificios» en la lucha contra el terrorismo.
El ataque también se produce después de otros atentados atribuidos por funcionarios paquistaníes al TTP. En febrero, las autoridades señalaron al grupo como responsable de una serie de ataques, incluido un atentado suicida contra una mezquita chiita en Islamabad que dejó más de 30 muertos.

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