Turismo aéreo RD — Enero–Mayo 2026
Entre enero y mayo de 2026, la República Dominicana superó los 5.6 millones de visitantes —turistas aéreos y cruceristas combinados— cifra que el Ministerio de Turismo presentó ante la opinión pública como un hito sin precedentes. El crecimiento del 8.0% respecto al mismo período de 2025 y el nuevo máximo histórico para los primeros cinco meses del año fueron anunciados con la solemnidad de quien declara victoria. Y sí: los números son reales, los registros existen, las comparativas son verificables.
Pero un récord de llegadas no es, por sí solo, un modelo de desarrollo. Mientras el ministro David Collado presentaba cifras, las comunidades que rodean los enclaves turísticos seguían esperando que ese crecimiento se traduzca en empleos dignos, infraestructura local y encadenamiento productivo real. El turismo dominicano genera divisas. Lo que no queda claro —porque el Estado no lo informa con la misma frecuencia ni el mismo énfasis— es a dónde van esas divisas y quiénes las retienen.
El contexto que los boletines oficiales no cuentan
De acuerdo con las estadísticas oficiales del Ministerio de Turismo, entre enero y mayo de 2026 ingresaron al país 4,147,025 turistas por vía aérea, un incremento del 10.8% frente a igual período de 2025, del 22.7% frente a 2023 y del 38.8% sobre los niveles prepandemia de 2019. Solo durante mayo, 744,045 turistas aéreos cruzaron las fronteras nacionales, 70,302 más que en mayo del año anterior.
Del total acumulado, el 83% correspondió a turistas extranjeros —3,570,837 personas— mientras que 576,188 fueron dominicanos no residentes. Estados Unidos aportó el 41% del total internacional, seguido por Canadá (21%), Argentina (7%), Colombia (5%) y Francia (2%).
En el segmento de cruceros, el país acumuló 1,494,634 pasajeros entre enero y mayo, superando en apenas 0.9% el mismo período de 2025, aunque un 13.3% por encima de 2024 y un extraordinario 190.1% sobre los niveles de 2019. Taíno Bay lideró las llegadas portuarias con 632,896 cruceristas, seguido por Amber Cove (456,669), La Romana (186,192) y Cabo Rojo (78,362).
La ocupación hotelera entre enero y abril se mantuvo sobre el 79%, con una calificación de satisfacción promedio de 4.5 sobre 5, y el 93% de los turistas expresó intención de regresar.
La dependencia estructural de Punta Cana
El dato más revelador del informe no es el crecimiento: es la concentración geográfica. De los 4.1 millones de turistas aéreos entre enero y mayo, 2,635,144 llegaron a Punta Cana, equivalentes al 66% del total nacional. El Aeropuerto Internacional de Las Américas —la puerta de entrada de la capital— captó apenas el 19%, mientras que el Cibao obtuvo el 10% y Puerto Plata el 5%.
Eso significa que dos de cada tres turistas que visitan República Dominicana nunca salen de un corredor hotelero privado en La Altagracia. El beneficio económico, presuntamente, se distribuye de manera profundamente desigual entre las regiones del país. Un modelo turístico que concentra dos terceras partes de su actividad en un solo polo no es diversificado: es frágil y, estructuralmente, excluyente.
Las cifras que el Ministerio no publica
El boletín oficial informa visitantes, ocupación y satisfacción. Lo que sistemáticamente omite es el gasto turístico real por visitante, el porcentaje de divisas que permanece en la economía local frente a las que salen vía hoteles de cadenas extranjeras, el empleo formal generado por sector y la proporción de proveedores nacionales integrados a la cadena de valor. Sin esos datos, el crecimiento del 8% es un número sin contexto social.
Según fuentes del sector privado turístico consultadas para este reportaje, la fuga de divisas a través de operadores y cadenas hoteleras internacionales continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para que el turismo se traduzca en desarrollo local. El Estado dominicano, de acuerdo con informes académicos especializados, no publica regularmente indicadores de encadenamiento productivo turístico.
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El crucero que deja poco
El segmento de cruceros acumuló 1.49 millones de pasajeros, con un crecimiento de apenas 0.9% frente a 2025, aunque el gobierno lo presenta como récord histórico. Lo que los boletines no incluyen es que el turista de crucero genera entre 5 y 10 veces menos gasto en destino que el turista aéreo promedio: duerme en el barco, come en el barco y, en muchos casos, consume en instalaciones operadas por las propias navieras —como ocurre en Taíno Bay y Amber Cove, puertos de propiedad privada transnacional.
«Un país que recibe más de cinco millones de visitantes en cinco meses, pero no publica cuánto de ese dinero se queda, no está rindiendo cuentas: está haciendo publicidad.»
— Análisis editorial / Despertar MatinalLo que el récord no garantiza
El crecimiento del turismo aéreo dominicano es genuino y sostenido. Nadie con rigor analítico puede negarlo. Pero el crecimiento sostenido de un sector no equivale automáticamente a desarrollo equitativo. República Dominicana lleva años batiendo récords de llegadas mientras persisten brechas estructurales en las comunidades aledañas a los polos turísticos: acceso limitado a servicios básicos, informalidad laboral en el sector de servicios turísticos, y una institucionalidad regulatoria que, según fuentes del sector, opera con mayor fluidez hacia las grandes cadenas que hacia las pequeñas empresas locales.
El ministro Collado tiene razones para presentar los números con orgullo. Pero el Estado dominicano también tiene la obligación de responder preguntas que esos mismos números generan: ¿cuánto del crecimiento turístico se convierte en reducción de pobreza en Higüey, en Sosúa, en Samaná? ¿Qué porcentaje de los empleos generados son formales y con seguridad social? ¿Cuántos proveedores agrícolas nacionales abastecen los hoteles que este año recibieron a 5.6 millones de personas?
El récord existe. La rendición de cuentas, todavía no.
Dato clave
El Ministerio de Turismo no incluye en sus boletines oficiales indicadores de gasto turístico por visitante, porcentaje de divisas retenidas en la economía local ni datos de encadenamiento productivo. Sin esos números, el crecimiento del sector no puede evaluarse en términos de impacto social real.
Si República Dominicana recibe más de cinco millones de turistas en cinco meses y el 66% llega a un solo corredor privado en La Altagracia, ¿está el Estado desarrollando el turismo del país o administrando el turismo de unos pocos?












































































