Cuando un funcionario público anuncia que «ahorró» miles de millones de pesos del Estado y los redirigió a obras sin mencionar una sola licitación pública, una sola auditoría o un solo mecanismo de rendición de cuentas, la noticia no es el centro de convenciones. La noticia es la ausencia de transparencia. El ministro David Collado compareció esta semana ante medios nacionales para presentar las cifras del sector turístico durante mayo de 2026 —números que, en efecto, son históricamente positivos— pero envolvió en lenguaje de logro lo que debería ser objeto de escrutinio: la reasignación unilateral de recursos promocionales del Estado dominicano hacia proyectos de infraestructura cuya supervisión, adjudicación y costo real siguen sin estar documentados públicamente.
De acuerdo con las cifras presentadas por el Ministerio de Turismo, mayo de 2026 se convirtió en el mejor mes registrado por la aviación comercial dominicana, con la llegada de 744,045 pasajeros aéreos. Entre enero y mayo, el país recibió 4,147,025 turistas, lo que representa un crecimiento de 10.8 % respecto al mismo período del año anterior. Esos visitantes generaron, según el ministerio, aproximadamente 500 millones de dólares adicionales para la economía nacional en ese mismo lapso.
Los mercados con mayor dinamismo fueron Colombia (+25 %) y México (+54 %), este último impulsado por campañas digitales focalizadas. Estados Unidos mantiene su posición dominante con el 46 % del flujo total y un crecimiento del 8 %. El aeropuerto de Punta Cana concentra el 63 % del tráfico aéreo internacional, mientras que Puerto Plata registró un aumento de 51 % en la recepción de vuelos.
En cuanto a la ocupación hotelera, el promedio nacional alcanzó 72.4 % en mayo, con La Romana encabezando con 91 % de ocupación.
Sobre la transformación de la estrategia publicitaria, Collado informó que el ministerio redujo de forma significativa su inversión en televisión tradicional y migró sus recursos hacia plataformas digitales. Según datos presentados, el 63 % de los turistas internacionales afirmó haber decidido visitar República Dominicana tras consumir contenido promocional en internet.
Hasta aquí, los datos son robustos y verificables en su tendencia. El problema comienza cuando el relato oficial pasa de informar a justificar.
Collado anunció que el Ministerio de Turismo logró «economizar» cerca de 9,000 millones de pesos en campañas de promoción internacional y que esos recursos fueron «redirigidos» a obras de infraestructura turística. Adicionalmente, reveló que la institución transfirió 18 millones de dólares al Gobierno para la compra de 34,000 metros cuadrados correspondientes a los terrenos del antiguo Hotel Santo Domingo, en el Malecón de la capital, donde se construirá el nuevo centro de convenciones de Santo Domingo con asesoría técnica de IFEMA Madrid.
¿Qué significa exactamente «economizar» 9,000 millones de pesos?
Que una institución del Estado reduzca su gasto en un rubro y lo reoriente a otro no es, por sí solo, una gestión eficiente. Es una decisión presupuestaria que, en condiciones de transparencia, debería estar acompañada de modificaciones presupuestarias formales, aprobadas por el Ministerio de Hacienda, documentadas en el SIGEF y sujetas a auditoría de la Contraloría General de la República. El Ministerio de Turismo no ha presentado públicamente ningún informe consolidado que demuestre cómo se distribuye ese monto entre obras específicas, con sus contratos, sus contratistas y sus fechas de ejecución. La afirmación del ministro, formulada en rueda de prensa, no constituye rendición de cuentas; es una declaración sin soporte documental públicamente accesible
La compra de los terrenos del Hotel Santo Domingo: ¿quién negoció y a qué precio?
La transferencia de 18 millones de dólares al Gobierno dominicano para la adquisición de 34,000 metros cuadrados en el Malecón de Santo Domingo levanta preguntas que ningún periodista presente en la presentación parece haber formulado públicamente. ¿A qué precio por metro cuadrado se tasó ese terreno? ¿Quién realizó el avalúo oficial? ¿Existe una empresa o fideicomiso privado que intermedia en esa transacción? Según fuentes del sector inmobiliario consultadas por Despertar Matinal, el valor de mercado de ese corredor costero puede superar los 1,200 dólares por metro cuadrado, lo que implicaría que la transacción podría estar subvaluada o, alternativamente, que los 18 millones de dólares no cubren el valor real del bien. Ninguna de las dos posibilidades ha sido explicada por el ministerio.
El centro de convenciones y la opacidad del dato de impacto
Collado citó proyecciones de que el nuevo centro de convenciones podría aumentar entre un 6 % y 7 % la ocupación hotelera de Santo Domingo. ¿De dónde proviene ese estudio? ¿Fue encargado por el propio ministerio —con los incentivos que eso implica—, o responde a una evaluación independiente? La referencia a IFEMA Madrid como asesor técnico es, sin duda, un nombre de peso, pero no exime a la obra de someterse a los mecanismos de licitación pública establecidos en la Ley 340-06 de Compras y Contrataciones del Estado dominicano.
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«Los números del turismo dominicano son reales. La pregunta incómoda es otra: ¿quién audita cómo se gasta el dinero que esos números generan?»
— Despertar Matinal / Análisis editorial
⚠ Blindaje jurídico
Las afirmaciones contenidas en este artículo se basan en declaraciones públicas del Ministerio de Turismo, datos oficiales presentados en rueda de prensa y consultas a fuentes del sector. Las interrogantes sobre valuación, procesos de contratación y auditoría presupuestaria no implican imputación de responsabilidad penal; constituyen ejercicio del derecho a la información pública consagrado en la Ley 200-04 de la República Dominicana. Despertar Matinal mantiene su compromiso editorial con la verificación factual y el rigor jurídico.
El turismo dominicano crece. Eso es un hecho. Y los dominicanos merecen que ese crecimiento sea tan transparente como el ministro que lo anuncia. Presupuestos reasignados sin documentación pública, terrenos comprados sin avalúos publicados y proyectos adjudicados sin licitaciones visibles no son señales de buena gestión: son el patrón que históricamente ha precedido los grandes escándalos de obra pública en este país. El centro de convenciones puede ser un proyecto legítimo y necesario. Pero su legitimidad no se proclama en una rueda de prensa. Se demuestra en los expedientes
¿Por qué el Ministerio de Turismo no ha publicado los contratos, los avalúos ni los informes presupuestarios que respaldan la reasignación de 9,000 millones de pesos que el propio ministro Collado anunció públicamente?










































































