El presidente Luis Abinader confirmó la llegada de Peter Hegseth para consolidar la cooperación antidrogas en medio de la Operación Lanza del Sur, que ha movilizado más de 15.000 soldados y el portaaviones USS Gerald R. Ford en aguas regionales, respondiendo al incremento de producción de cocaína y las redes criminales transnacionales.
La relación estratégica entre República Dominicana y Estados Unidos entra en una nueva fase esta semana con la visita del secretario de Defensa estadounidense, Peter Hegseth. El presidente Luis Abinader anunció que el encuentro busca consolidar la coordinación en la lucha contra el narcotráfico, un desafío que ambos países consideran prioritario para la estabilidad regional y que adquiere dimensiones renovadas en el contexto del mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe en las últimas décadas.
Abinader destacó que la colaboración con Washington ha dado resultados concretos en los últimos años, lo que ha fortalecido la confianza mutua y posicionado a República Dominicana como un socio estratégico en la arquitectura de seguridad hemisférica. «Seguimos trabajando con Estados Unidos porque esta es una lucha fuerte, especialmente ahora que algunos países han incrementado la producción de cocaína», afirmó el mandatario, haciendo referencia implícita a la situación en naciones andinas donde se registran aumentos significativos en los cultivos ilícitos.
La visita de Hegseth se produce en un contexto marcado por la Operación Lanza del Sur, iniciada en septiembre y que representa el mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde la Guerra Fría. La operación ha movilizado más de quince mil soldados, buques de guerra y el portaaviones USS Gerald R. Ford en aguas regionales. El objetivo oficial declarado por el Pentágono es frenar el tráfico ilícito y desmantelar las redes criminales transnacionales que amenazan la seguridad hemisférica y alimentan la crisis de adicciones en territorio estadounidense.
Según fuentes diplomáticas consultadas, el secretario de Defensa también revisará los avances en cooperación técnica y operativa alcanzados durante los últimos meses, así como nuevas estrategias para enfrentar organizaciones vinculadas al narcotráfico que operan con sofisticación creciente en rutas marítimas y aéreas. Estados Unidos considera a República Dominicana un socio clave en este esfuerzo, lo que se refleja en iniciativas como la postulación del diplomático dominicano Leandro Villanueva para dirigir la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), una propuesta respaldada formalmente por Washington.
El movimiento militar estadounidense está siendo observado con atención por gobiernos de toda la región. El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, inició una gira estratégica por el Caribe que incluye Trinidad y Tobago y Puerto Rico, donde se reunirá con líderes locales para reforzar la cooperación en seguridad y revisar capacidades operativas conjuntas. El New York Times informó que Caine aprovechará la visita para agradecer a las tropas desplegadas antes del Día de Acción de Gracias, aunque analistas de seguridad señalan que el despliegue también coincide con la creciente presión estadounidense sobre Venezuela.
En las últimas semanas, Washington declaró oficialmente al Cártel de Los Soles —una red criminal vinculada a altos funcionarios del gobierno venezolano— como organización terrorista extranjera. Esta designación, publicada en el Registro Federal y respaldada por el Departamento del Tesoro, subraya la dimensión geopolítica del operativo militar y la determinación de Estados Unidos de frenar el flujo de drogas hacia su territorio, empleando herramientas que van desde sanciones económicas hasta presencia militar disuasiva.
La declaración como organización terrorista tiene implicaciones profundas que trascienden lo simbólico. Permite a autoridades estadounidenses congelar activos, imponer sanciones a individuos y entidades relacionadas, y facilitar la cooperación internacional para desarticular sus operaciones financieras. Esta medida se suma a una estrategia más amplia que busca aislar económicamente a las estructuras de poder que facilitan el narcotráfico en Venezuela, considerado por Washington como uno de los principales países de tránsito de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.
Los detalles específicos del encuentro entre Abinader y Hegseth se darán a conocer en los próximos días, pero fuentes gubernamentales anticipan que la agenda incluirá acuerdos para reforzar la vigilancia marítima en aguas territoriales dominicanas, ampliar el intercambio de inteligencia en tiempo real y expandir programas conjuntos de capacitación para fuerzas militares y policiales. También se espera que se discutan inversiones en infraestructura de detección y monitoreo, así como protocolos mejorados para el procesamiento judicial de casos vinculados al crimen organizado transnacional.
Para República Dominicana, esta visita representa una oportunidad estratégica para consolidar su papel como aliado confiable en la región y reafirmar su compromiso con la seguridad y la estabilidad hemisférica. El gobierno dominicano ha mantenido históricamente una posición de equilibrio en sus relaciones internacionales, pero la lucha contra el narcotráfico constituye un área donde la convergencia de intereses con Washington es clara y las amenazas compartidas son evidentes.
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El despliegue militar estadounidense también plantea interrogantes sobre el futuro de la arquitectura de seguridad regional. Mientras algunos gobiernos caribeños acogen la presencia militar como garantía de estabilidad, otros expresan preocupación por las implicaciones de una militarización creciente de respuestas a problemas que consideran requieren enfoques integrales que incluyan desarrollo social y económico.
La visita de Hegseth a Santo Domingo se inscribe en una diplomacia de defensa más amplia que busca renovar alianzas tradicionales y construir consensos sobre amenazas compartidas. En un momento de reconfiguración geopolítica regional, República Dominicana aparece como un interlocutor valorado por su estabilidad institucional, su compromiso democrático y su disposición a asumir responsabilidades en la seguridad colectiva del hemisferio.












































































