El senador por la provincia Espaillat, Carlos Manuel Gómez Ureña, encendió una señal de alerta dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM): mediante una comunicación oficial dirigida al titular de la Comisión Nacional de Consenso, el licenciado Andrés Batista García, el legislador denunció que los acuerdos alcanzados para organizar la estructura partidista en su provincia permanecen sin ejecutarse, sin explicación formal y sin cronograma de trabajo activado.
La carta no es un trámite administrativo menor. Es, en el fondo, un documento que expone una contradicción incómoda al interior del partido de gobierno: el PRM, que lleva casi cinco años en el poder proclamando modernización institucional y transparencia, no logra cumplir sus propios compromisos internos en una de las provincias del Cibao.
Según la misiva suscrita por Gómez Ureña, los acuerdos vigentes —producto de mesas de diálogo con liderazgos políticos de Espaillat y del municipio de Moca— establecieron que la integración de las estructuras provinciales, municipales y de zonas debía sustentarse en una paridad absoluta del 50% para cada sector involucrado. Este principio de equilibrio, según el legislador, fue determinado de forma unánime y está alineado con las disposiciones del segundo boletín emitido por la dirección nacional del partido.
Sin embargo, a la fecha de la comunicación, ninguna de esas tareas ha comenzado. No hay cronograma. No hay notificación oficial. No hay justificación.
«Es motivo de genuina preocupación que las tareas para operativizar dicho consenso no hayan arrancado aún», advierte el texto del senador, quien además señala que la ausencia de una explicación formal por parte de los organismos competentes agrava la percepción de pasividad institucional.
Un patrón que trasciende lo interno
Lo que describe el senador Gómez Ureña no es solo un conflicto partidario. Es una expresión concreta de un problema más profundo: la brecha entre los acuerdos formales y su ejecución real, una constante que, según analistas políticos, ha marcado distintas etapas del gobierno del PRM desde su llegada al poder en agosto de 2020.
El partido oficialista ha construido buena parte de su narrativa sobre la promesa de orden, transparencia y eficiencia institucional. No obstante, cuando los propios legisladores que lo integran deben recurrir a cartas formales para exigir que se respeten acuerdos internamente pactados, la distancia entre el discurso y la práctica se vuelve difícil de ignorar.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoLa parálisis en la estructuración de la dirigencia provincial de Espaillat no es un hecho aislado: refleja tensiones internas que, de no gestionarse, pueden derivar en fracturas organizativas con consecuencias directas en la cohesión electoral del partido en una provincia que históricamente ha tenido un peso significativo en el norte del país.
Implicaciones para la militancia y la ciudadanía
Aunque se trata de un asunto de organización interna partidaria, sus efectos trascienden las fronteras del PRM. Una estructura provincial paralizada significa liderazgos sin legitimidad formal, decisiones tomadas en zonas grises y militantes excluidos de procesos que, según sus propias reglas, deberían garantizar representación equitativa.
Para los ciudadanos de Espaillat, esto se traduce en interlocutores políticos cuya autoridad interna está en disputa, lo que debilita la capacidad del partido —y, por extensión, del gobierno— de articular respuestas concretas a las necesidades de la provincia.
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La pregunta que queda abierta
El senador Gómez Ureña concluyó su comunicación exhortando a la Comisión Nacional de Consenso a instruir el inicio inmediato de las actividades acordadas y a respetar rigurosamente los términos pactados.
Queda pendiente, sin embargo, una interrogante que la carta no responde: ¿por qué una comisión nacional del partido de gobierno, con casi cinco años de ejercicio del poder, no ha ejecutado acuerdos que sus propios miembros consideran claros y vinculantes? ¿Se trata de una falla de gestión, de un conflicto de intereses no declarado, o de una postergación deliberada con fines políticos aún no explicitados?
Hasta ahora, la Comisión Nacional de Consenso del PRM no ha emitido respuesta pública al respecto.
Despertar Matinal solicitará posición oficial a la Comisión Nacional de Consenso del PRM.













































































