📊 CIFRAS CLAVE — BULEVAR DE LA SALUD, HAINA
Haina no es cualquier municipio. Es el pulmón industrial de la República Dominicana, el territorio que mueve contenedores, procesa petróleo y soporta décadas de contaminación ambiental documentada, mientras sus comunidades han esperado que el Estado les devuelva algo de lo que generan. Este lunes, el presidente Luis Abinader y el ministro de Turismo, David Collado, inauguraron la primera etapa del Bulevar de la Salud, una intervención urbana de RD$164,861,984 ejecutada por CEIZTUR sobre 27,820 metros cuadrados. La imagen fue impecable. Pero entre senderos peatonales y canchas de baloncesto, queda una pregunta que el protocolo oficial no responde: ¿por qué el Estado tardó tanto en devolverle espacio público a la comunidad que más le ha dado?
El Bulevar de la Salud de Bajos de Haina es una obra ejecutada por el Comité Ejecutor de Infraestructuras de Zonas Turísticas (CEIZTUR), dependencia del Ministerio de Turismo, con una inversión declarada de RD$164,861,984. El proyecto cubre una superficie de 27,820 metros cuadrados y, según el Gobierno, beneficiará directamente a más de 83,500 habitantes.
La infraestructura incluye una plaza de acceso de 4,553 m², áreas verdes de cerca de 14,000 m², más de 4,000 m² de espacios recreativos y deportivos, 570 metros lineales de senderos peatonales, estacionamiento para 33 vehículos, área infantil, anfiteatro, cancha de baloncesto y un programa de paisajismo y reforestación.
El ministro Collado declaró que el Gobierno ha destinado más de RD$780 millones en diversas obras para el municipio de Haina. El presidente Abinader, por su parte, llamó a la comunidad a conformar un patronato de vigilancia ciudadana para proteger la obra.
La segunda etapa del proyecto contempla la construcción de un centro comunitario, aunque sin fecha oficial de inicio ni monto presupuestado confirmado públicamente hasta el momento de esta publicación.
Lo que se inaugura y lo que se omite
Haina es, históricamente, uno de los municipios más estratégicos —y más sacrificados— de la geografía dominicana. Hogar del Puerto de Haina, uno de los más activos del Caribe, y de una zona industrial que genera ingresos fiscales significativos al Estado, el municipio carga también con décadas de pasivos ambientales documentados, entre ellos la contaminación por plomo que afectó comunidades enteras durante años y que apenas ha sido objeto de resarcimiento estatal proporcional.
En ese contexto, una inversión de RD$165 millones en espacios de recreación no es irrelevante. Es, de hecho, bienvenida. Pero el análisis crítico obliga a mirar más allá del acto inaugural.
⚠ ALERTA INFORMATIVA
Hasta la fecha de publicación de este artículo, no existe constancia pública verificable de que la obra del Bulevar de la Salud haya sido sometida a un proceso de licitación abierta conforme a la Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones del Estado. Despertar Matinal solicitará acceso a esa documentación al amparo de la Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública.
La transparencia del proceso de contratación
El proyecto fue ejecutado por CEIZTUR, una entidad adscrita al Ministerio de Turismo cuyo modelo operativo ha sido señalado por organizaciones de la sociedad civil por la opacidad en los procesos licitatorios de obras de infraestructura pública. Según información disponible en el portal de la institución, no existe confirmación pública de que esta obra haya sido sometida a un proceso de licitación pública abierta, ni de los términos contractuales con el ejecutor. La Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones establece que obras de esta magnitud deben someterse a procedimientos competitivos verificables. Sin esa información accesible, la ciudadanía de Haina no puede confirmar que RD$164 millones de sus impuestos fueron administrados con los controles debidos.
El discurso turístico aplicado a una comunidad industrial
El Gobierno enmarca el Bulevar de la Salud dentro de una estrategia de turismo interno y de desarrollo de destinos. Esa narrativa merece ser cuestionada con rigor. Haina no es —ni por vocación histórica ni por perfil económico— un destino turístico. Es un municipio obrero e industrial. Presentar un parque urbano como herramienta de «diversificación turística» puede ser una justificación presupuestaria que abre la puerta a fondos del Ministerio de Turismo sin que el espacio responda, en esencia, a una demanda turística real. Esto no invalida la obra, pero sí cuestiona el vehículo institucional utilizado y la forma en que se contabilizan las inversiones en turismo.
La segunda etapa sin calendario
El centro comunitario prometido como segunda etapa fue mencionado en el acto inaugural sin fecha ni compromiso presupuestario formalizado. En la historia reciente de la obra pública dominicana, ese patrón —inaugurar la primera etapa con fanfarria y postergar indefinidamente la segunda— es recurrente y documentable. Sin un contrato publicado, un cronograma vinculante y un responsable nominal, la segunda etapa del Bulevar de la Salud corre el riesgo de convertirse en otra promesa suspendida en el tiempo electoral.
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«Un parque en Haina es justo. Pero la justicia real empieza por responder a qué precio, bajo qué contrato y por qué la comunidad más productiva del país tuvo que esperar décadas para tener un espacio donde respirar.»
— Análisis Editorial · Despertar Matinal
El Bulevar de la Salud es una obra que Haina merecía hace mucho tiempo. Eso es innegable. Pero inaugurar infraestructura pública con millones de pesos y llamar a los ciudadanos a cuidarla mediante un patronato voluntario —mientras el Estado no garantiza transparencia contractual, no ofrece calendario para la segunda etapa y encuadra todo bajo una narrativa turística que no corresponde a la realidad del municipio— es, en el mejor de los casos, una gestión incompleta. En el peor, es la consolidación de un patrón: invertir en lo visible, eludir lo estructural.
Haina produce, contamina su tierra, carga su historia industrial y ahora recibe su bulevar. Lo que no recibe, todavía, es una respuesta proporcional a todo lo que ha dado.
¿Por qué el Gobierno inaugura el Bulevar de la Salud sin publicar el contrato de la obra, sin fecha para la segunda etapa y sin un plan de resarcimiento ambiental proporcional al daño histórico que Haina ha absorbido en nombre del desarrollo industrial dominicano?












































































