SANTO DOMINGO, República Dominicana
República Dominicana consolidó su posición como destino turístico dominante del Caribe en términos absolutos con 6.575.073 extranjeros no residentes entre enero y septiembre de 2025, según datos del Banco Central (BC). Sin embargo, su tasa de crecimiento interanual de apenas 2.2% —equivalente a 144.666 visitantes adicionales— la ubica entre los desempeños más modestos de la región, situación que plantea interrogantes sobre sostenibilidad del modelo de liderazgo basado en volumen más que en expansión dinámica del mercado.
El crecimiento dominicano de 2.2% resulta igual al registrado por Islas Vírgenes Británicas y solo supera a Belice (0.7%) y Jamaica (0.1%), mientras destinos significativamente más pequeños exhiben expansiones de doble dígito que sugieren mayor capacidad de atracción relativa. Curazao lideró el crecimiento porcentual con 14.5%, elevando llegadas de 513.875 a 588.620 turistas (74.745 adicionales), seguido por Dominica con 13.2% al pasar de 60.744 a 68.822 visitantes, incremento de 8.078 personas que representa transformación significativa para economía insular pequeña.
«Las llegadas de turistas al Caribe crecieron apenas 1% durante los primeros meses del año, desempeño moderado frente al 2% de América Latina y 9% de América del Sur» — ONU Turismo, Barómetro Regional 2025
Destinos emergentes muestran dinamismo superior
Trinidad y Tobago registró expansión de 12.6% entre enero-septiembre 2025 versus período equivalente 2024, elevando llegadas de 246.541 a 277.647 para 31.106 turistas adicionales. El crecimiento del país caribeño, impulsado por diversificación de oferta más allá de playas hacia turismo cultural, gastronómico y eventos como Carnaval de Puerto España, contrasta con estancamiento relativo de destinos maduros que enfrentan desafíos de renovación de producto y diferenciación en mercado cada vez más competitivo.
Aruba avanzó 5% respecto a 2024, sumando 54.309 extranjeros no residentes para total de 1.134.758, posicionándose en tercer lugar en volumen detrás de República Dominicana (6.5 millones) y Jamaica (2.1 millones). Las Islas Caimán reportaron crecimiento de 2.3% con 7.871 turistas adicionales, totalizando 338.385 extranjeros en primeros nueve meses del año, desempeño que refleja apuesta por segmento de lujo con gasto promedio elevado que compensa menores volúmenes absolutos.
Contexto regional: Caribe rezagado versus otras Américas
ONU Turismo reporta que llegadas al Caribe crecieron apenas 1% durante primeros meses del año, desempeño moderado frente al 2% de América Latina y 9% de América del Sur, evidenciando rezago relativo de región que históricamente había liderado recuperación post-pandemia. Esta desaceleración regional se atribuye a combinación de factores: saturación de capacidad aérea en rutas tradicionales, competencia intensificada de destinos mediterráneos con precios competitivos y efectos de huracanes que dañaron infraestructura en varios destinos durante 2024.
Analistas del sector señalan que destinos caribeños enfrentan presiones estructurales que limitan crecimiento: dependencia de pocos mercados emisores (Estados Unidos y Canadá representan más del 70% de llegadas), costos operativos elevados por insularidad, vulnerabilidad climática creciente y necesidad de inversiones sostenidas en renovación hotelera para competir con estándares globales. María Fernández, consultora turística del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), advierte: «Crecimiento en volumen sin mejora en gasto promedio y estadía genera presión sobre infraestructura sin retornos económicos proporcionales».
Caídas significativas en Cuba, Bermuda y Turcas y Caicos
Cuba presentó contracción más significativa con disminución de 20.5%, pasando de 1.719.145 a 1.366.720 turistas, pérdida de 352.425 visitantes atribuida a crisis energética persistente, restricciones operativas y deterioro de servicios básicos que erosionan competitividad del destino pese a atractivo cultural e histórico. La situación cubana evidencia cómo factores institucionales y gestión gubernamental impactan directamente capacidad de captar flujos turísticos independientemente de recursos patrimoniales disponibles.
Bermuda experimentó caída más pronunciada porcentualmente con descenso de 31.6%, reduciéndose en 73.731 visitantes respecto a 2024, colapso vinculado a reducción drástica de arribos de cruceros tras conflictos laborales portuarios y reposicionamiento de navíos hacia mercado mediterráneo con mayor rentabilidad. Turcas y Caicos registró baja de 14.9% con 85.522 turistas menos, caída atribuida a daños de huracán en infraestructura hotelera clave y cancelación temporal de vuelos directos desde mercados estadounidenses principales.
Contracciones moderadas en Granada, Santa Lucía y Martinica
Granada se contrajo 6.5% con 9.799 turistas menos, mientras Santa Lucía retrocedió 3.2% equivalente a 10.574 visitantes y Martinica registró variación negativa de 1.7% con 7.906 personas. Estos descensos moderados reflejan vulnerabilidad de destinos pequeños ante perturbaciones puntuales: eventos climáticos, reducción de frecuencias aéreas o fluctuaciones en economías de mercados emisores que impactan desproporcionadamente a islas con bases turísticas limitadas.
Suscríbete y recibe las historias más importantes del día.
Al suscribirte aceptas nuestros términos y condiciones y política de privacidad.
US Virgin Islands experimentó reducción de 1.5% equivalente a 10.913 turistas menos, mientras Antigua y Barbuda disminuyó 1% con 2.510 viajeros adicionales ausentes. Operadores turísticos de estos destinos atribuyen caídas a incremento de precios hoteleros sin mejora correspondiente en servicios, situación que impulsa a viajeros hacia alternativas competitivas en otros puntos del Caribe o fuera de región donde perciben mejor relación calidad-precio.
Volumen absoluto versus dinamismo relativo
En términos absolutos, República Dominicana mantiene liderazgo indiscutido con mayor incremento neto de región (144.666 turistas), seguida por Curazao (74.745), Aruba (54.309) y Trinidad y Tobago (31.106). Sin embargo, análisis porcentual revela que destinos más pequeños exhiben mayor capacidad de expansión relativa, sugiriendo que han identificado nichos de mercado, estrategias de diferenciación o inversiones en conectividad que generan resultados superiores proporcionalmente a sus bases turísticas.
Carlos Pimentel, presidente de Asociación de Hoteles y Turismo de República Dominicana (Asonahores), reconoce desafío: «Nuestro reto es transitar de modelo basado en volumen hacia uno que priorice gasto promedio por visitante, estadía prolongada y distribución geográfica equilibrada entre destinos nacionales». Esta transición requiere inversiones en diversificación de producto, mejora de experiencias culturales y gastronómicas, y desarrollo de destinos emergentes más allá de polos tradicionales de Punta Cana, Puerto Plata y Santo Domingo que concentran más del 80% de llegadas actuales.
Implicaciones para políticas públicas turísticas
El desempeño moderado de República Dominicana en contexto de dinamismo de competidores menores plantea necesidad de revisión estratégica del modelo turístico nacional. Dependencia excesiva de segmento todo incluido, concentración geográfica en pocos polos y limitada integración de comunidades locales en cadena de valor turístico representan vulnerabilidades estructurales que crecimiento de 2.2% expone con claridad. Políticas públicas deben abordar diversificación de mercados emisores más allá de Estados Unidos y Canadá, desarrollo de productos turísticos de nicho (ecoturismo, turismo cultural, deportivo) y mejora de conectividad interna para distribuir beneficios económicos más equitativamente.
El liderazgo en volumen absoluto de República Dominicana en turismo caribeño no debe ocultar realidad de que crecimiento de 2.2% resulta insuficiente para mantener posicionamiento competitivo en sector donde destinos más ágiles capturan participación de mercado mediante estrategias innovadoras, inversiones focalizadas y gobernanza turística que equilibra crecimiento con sostenibilidad, lección que país debe internalizar para evitar estancamiento en industria que representa más del 15% del PIB nacional y sustenta cientos de miles de empleos directos e indirectos.











































































