La propuesta de convertir a Santo Domingo en un destino stopover de referencia en el Caribe continúa generando reacciones positivas dentro del sector turístico nacional. En ese contexto, Juan Manuel Martín de Oliva, presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo, valoró la iniciativa planteada recientemente por Infotur Dominicano, destacando que la capital dominicana reúne hoy condiciones que la posicionan favorablemente para transformar pasajeros en tránsito en visitantes que descubran la riqueza histórica, cultural, gastronómica y urbana de la ciudad.
Para Martín de Oliva, el crecimiento de la conectividad aérea de República Dominicana, la expansión de las aerolíneas nacionales y la ubicación geográfica estratégica del país entre Norteamérica, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, abren una oportunidad para que Santo Domingo evolucione de ser una puerta de entrada a convertirse en un destino por derecho propio dentro de los itinerarios de los viajeros internacionales. A su juicio, un programa stopover bien estructurado tendría la capacidad de generar nuevas pernoctaciones, dinamizar el consumo turístico, ampliar la distribución de beneficios económicos y fortalecer el posicionamiento de la capital como uno de los principales centros urbanos y culturales de la región.
A continuación compartimos la carta enviada a nuestra redacción por Juan Manuel Martín de Oliva, presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo (CTSD):

Santo Domingo y la oportunidad de convertirse en el gran destino Stopover del Caribe
Quiero comenzar felicitando a Javier Noguera e Infotur Dominicano por traer al debate turístico nacional una reflexión tan oportuna como estratégica: ¿puede Santo Domingo convertirse en el próximo gran destino stopover de la región?
Mi respuesta es sí.
Y lo afirmo no únicamente desde el optimismo, sino desde el convencimiento de que la República Dominicana, y particularmente Santo Domingo, reúne hoy condiciones que hace apenas unos años parecían difíciles de alcanzar.
Durante décadas, nuestro país ha construido una historia de éxito turístico basada en una sólida alianza entre los sectores público y privado. Esa colaboración ha permitido desarrollar infraestructura, atraer inversión, fortalecer la conectividad aérea y posicionar a la República Dominicana como uno de los destinos más importantes del continente.

Hoy nos encontramos ante una nueva oportunidad.
La creciente conectividad aérea, el desarrollo de aerolíneas nacionales, la ampliación de rutas y la posición geográfica privilegiada de nuestro país están transformando a la República Dominicana en un punto natural de conexión entre Norteamérica, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
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La pregunta ya no es si tenemos conectividad.
La pregunta es cómo convertir esa conectividad en más oportunidades para el país.

Un programa de stopover permitiría transformar pasajeros en tránsito en visitantes, generar nuevas pernoctaciones hoteleras, aumentar el consumo en restaurantes, comercios y actividades culturales, diversificar la oferta turística y distribuir los beneficios económicos a una mayor cantidad de empresas y comunidades.
Pero quizás lo más importante es que Santo Domingo posee atributos únicos que pocos centros de conexión aérea pueden ofrecer simultáneamente.
Contamos con la primera ciudad de América declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Disponemos de una oferta cultural cada vez más amplia, una creciente infraestructura hotelera urbana, centros comerciales modernos, una vibrante vida nocturna y una gastronomía que comienza a consolidarse como una de las grandes fortalezas de nuestro destino.

Desde el Clúster Turístico de Santo Domingo hemos venido impulsando precisamente esa visión.
Creemos firmemente que Santo Domingo debe ser reconocida no solo como la puerta de entrada de la República Dominicana, sino como un destino turístico por derecho propio.
Nuestra apuesta por convertir a Santo Domingo en la Capital Gastronómica del Caribe, los esfuerzos de revitalización de la Ciudad Colonial, las inversiones públicas en infraestructura urbana, la recuperación de espacios históricos y la creciente integración de la oferta cultural y turística son pasos concretos en esa dirección.
La experiencia internacional demuestra que los programas de stopover exitosos generan un círculo virtuoso: más conectividad produce más visitantes; más visitantes generan más inversión; más inversión crea más empleo; y más empleo fortalece la competitividad del destino.
Ese mismo círculo virtuoso ha sido una de las claves del éxito turístico dominicano durante las últimas décadas.
Por supuesto, un proyecto de esta naturaleza requiere planificación, coordinación y visión de largo plazo.

Aerolíneas, aeropuertos, hoteles, operadores turísticos, autoridades migratorias, organismos de promoción turística y entidades gubernamentales deben trabajar bajo una estrategia común.
Pero precisamente ahí radica una de nuestras mayores fortalezas como país: la capacidad de construir consensos y trabajar juntos cuando existe una visión compartida.
Los grandes destinos no se improvisan; se construyen con confianza, liderazgo y colaboración.
Desde el Clúster Turístico de Santo Domingo ponemos a disposición nuestra institución como espacio de diálogo, coordinación y articulación para contribuir a la construcción de esta agenda público-privada.
Nuestro ecosistema integra hoteles, restaurantes, operadores turísticos, instituciones académicas, entidades culturales, empresas de servicios y actores comprometidos con el desarrollo sostenible de la ciudad. Estamos convencidos de que podemos aportar valor facilitando la conversación y ayudando a convertir esta oportunidad en una realidad tangible.

Cuando el mundo se vuelve más complejo, la proximidad se vuelve más valiosa.
Y pocas ciudades en la región están tan bien posicionadas como Santo Domingo para ofrecer al viajero internacional una experiencia auténtica, histórica, cultural y gastronómica durante una escala de uno o varios días.
El potencial existe.
La infraestructura existe.
La conectividad existe.
La voluntad de colaboración también existe.
Quizás ha llegado el momento de dar el siguiente paso y convertir una simple conexión aérea en una experiencia memorable que invite al visitante a descubrir Santo Domingo, regresar a la República Dominicana y convertirse en embajador de nuestro destino ante el mundo.
Juan Manuel Martín de Oliva
Presidente
Clúster Turístico de Santo Domingo













































































