SAN JUAN. – La salsa perdió este sábado a uno de sus arquitectos fundamentales: Rafael Ithier, cofundador y alma de El Gran Combo de Puerto Rico, falleció a los 99 años por complicaciones de neumonía, cerrando un capítulo de más de seis décadas en las que su visión empresarial y artística convirtió a «Los mulatos del sabor» en embajadores globales de la música caribeña.
«Hoy el universo salsero pierde uno de sus pilares más importantes en la historia del género», expresó el salsero Víctor Manuelle en Facebook, destacando a Ithier no solo como fundador, director, arreglista y pianista de «la orquesta de salsa más importante del mundo», sino como el empresario más visionario que existió en la historia del género.
De guitarrista infantil a leyenda de la salsa
Nacido el 29 de agosto de 1926 en San Juan, Ithier entró al mundo musical por necesidad económica tras la muerte de su padre Nicolás cuando tenía apenas ocho años. Su primer trabajo fue con el Conjunto Lucerito como guitarrista, iniciando una trayectoria que cambiaría para siempre la música latina.
Aunque soñaba con convertirse en pelotero profesional, la música conquistó su vida. A los 14 años formaba parte del grupo El Hawaiano, ganando cuatro dólares por noche, una suma considerable para la época. Su pasión por la música fue tan intensa que descartó estudios universitarios en administración comercial y derecho para dedicarse completamente a su vocación.
«Su contribución en la música tiene un antes y un después. Te fuiste arropado por la música, por esa que llegó al mundo entero» — Olga Tañón, merenguera puertorriqueña
El Combo de Cortijo: la escuela formativa
En 1954, Ithier se unió al legendario Combo de Rafael Cortijo, compartiendo tarima con figuras como Ismael Rivera, «El sonero mayor», Martín Quiñones, Miguel Cruz y Sammy Ayala. Tocaba piano de manera autodidacta, interpretando guarachas y plenas en una época en que el término «salsa» ni siquiera existía.
«Yo tocaba piano. Lo que tocábamos era guaracha y plena. ¿Salsa? Ni pensarlo», rememoró Ithier en entrevista con EFE. Aquella experiencia con Cortijo, considerado uno de los precursores del género, le proporcionó las bases técnicas y conceptuales que más tarde aplicaría en su propio proyecto.
1962: nace «La Universidad de la Salsa»
Tras problemas personales con el Combo de Cortijo, Ithier decidió fundar en 1962, junto a Martín Quiñones y Eddie ‘La Bala’ Pérez, El Gran Combo de Puerto Rico, bautizado también como «Los mulatos del sabor» o «La Universidad de la Salsa». La decisión marcó el inicio de una de las trayectorias más longevas y exitosas de la música latina.
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«Yo no podía hacer lo que hacía Cortijo e hice el grupo como una continuación de aquella música, con un repertorio más amplio que incluyó merengues, danzones, pasodobles, guarachas, boleros», explicó Ithier. Esta diversidad musical se convirtió en sello distintivo de la orquesta, diferenciándola de grupos que se enfocaban en un solo género.
El catálogo que conquistó generaciones
El primer álbum, ‘Menéame los mangos’, contó con la colaboración del cantante dominicano Joseíto Mateo y dio inicio a un legado discográfico que superaría las cuatro décadas. Durante los años sesenta, la agrupación publicó cinco producciones adicionales, incluyendo ‘Acángana’ (1963) y ‘El caballo pelotero’ (1964).
Éxitos como ‘Brujería’, ‘Ojos chinos’, ‘Timbalero’, ‘No hay cama pa’ tanta gente’, ‘Me liberé’, ‘Un verano en Nueva York’, ‘Trampolín’, ‘Y no hago más na’, ‘Arroz con habichuela’ y ‘Sin salsa no hay paraíso’ se convirtieron en himnos generacionales que trascendieron fronteras geográficas y culturales.
Crisis, resiliencia y reinvención empresarial
La década de los setenta representó un período crítico para El Gran Combo, coincidiendo con el auge de otras agrupaciones puertorriqueñas como Apollo Sound y la orquesta de Tommy Olivencia. La actividad del grupo se redujo sustancialmente, enfrentando una crisis financiera que amenazó su supervivencia.
Fue el cantante Andy Montañez quien, hipotecando su propia casa, ayudó a la orquesta a superar el momento difícil. Ithier respondió con visión empresarial, conformando EGC Corp, su propio sello discográfico, recuperando así el control creativo y comercial que les permitió regresar al sitial de principal orquesta de la isla.
Visión empresarial que redefinió el género
Víctor Manuelle destacó que Ithier fue «el empresario más visionario, negociante y de más vigencia que existió y existirá en la historia de la salsa». Esta capacidad para combinar excelencia artística con estrategia comercial permitió a El Gran Combo mantener relevancia durante más de seis décadas, hazaña que ninguna otra agrupación de salsa ha logrado replicar.
Tras producir once discos bajo EGC Corp, la orquesta firmó con Combo Records, acumulando un catálogo que sobrepasó los 40 años. El Gran Combo, ganador de dos premios Grammy Latinos, también despuntó en televisión con doce programas semanales durante siete años, expandiendo su alcance más allá de escenarios musicales.
Embajadores globales de la música caribeña
La orquesta realizó presentaciones históricas, incluyendo un concierto en Dubái, convirtiéndose en la primera agrupación de salsa en presentarse en los Emiratos Árabes Unidos. En el Día Nacional de la Salsa de Puerto Rico de 2014, El Gran Combo rompió récords de asistencia con 40,000 personas, evidenciando su vigencia y convocatoria intergeneracional.
«Quizás no seremos la mejor orquesta del mundo, pero El Gran Combo ha sido un buen ejemplo, pues muchas orquestas que nacen, a los varios años rompen por indisciplina», reflexionó Ithier en entrevista con EFE, subrayando la disciplina y cohesión como pilares de la longevidad del grupo.
El tributo del mundo salsero
La Sonora Ponceña, dirigida por el pianista Papo Lucca, lamentó la pérdida: «Su vida fue sinónimo de disciplina, visión, respeto y amor por la música. Su legado no solo marcó generaciones, sino que elevó la salsa puertorriqueña al mundo entero con orgullo y dignidad».
La orquesta colombiana Guayacán destacó que «su historia queda escrita en cada coro, cada timbal y cada paso de salsa». Olga Tañón agradeció a Ithier «por su profesionalismo, cariño y respeto», enfatizando que tuvo el honor de conocerlo y compartir momentos hermosos.
El legado eterno del máximo mulato
Uno de los últimos trabajos de Ithier fue el especial navideño del Banco Popular de Puerto Rico, ‘Estampas de mi tierra’, donde El Gran Combo interpreta ‘Alegría y paz’. El programa, programado para transmitirse este domingo por los principales canales de televisión puertorriqueños, se convierte ahora en homenaje póstumo a su fundador.
Rafael Ithier deja un vacío imposible de llenar, pero su legado musical, empresarial y humano permanecerá como referente obligado para generaciones futuras de músicos latinos. Su visión transformó una orquesta local en fenómeno cultural global, demostrando que la disciplina, el respeto y el amor por la música pueden sostener carreras extraordinarias durante más de seis décadas.
Las leyendas no mueren cuando su corazón se detiene, sino cuando su música deja de sonar; mientras exista salsa, Rafael Ithier seguirá vivo en cada timbal, en cada coro, en cada pista de baile del mundo.












































































