Santo Domingo.– El discurso institucional vuelve a repetirse: universidades llamadas a liderar, academia convertida en «aliada estratégica», transformación digital presentada como destino inevitable. El presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), Guido Gómez Mazara, exhortó esta semana a las universidades dominicanas a asumir un rol protagónico en la construcción del ecosistema digital nacional, en el marco del encuentro «Universidades Dominicanas: Protagonistas del Ecosistema Digital», preparatorio de la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT 2026 (PP-26) que se celebrará en Doha, Qatar. El planteamiento suena impecable en el papel. La pregunta que el oficialismo evita responder es otra: ¿qué mecanismo de seguimiento público existe para verificar si esos llamados se traducen en política pública medible, o si son, una vez más, gesto discursivo sin cifras que lo respalden?
Una convocatoria sin línea base pública
El llamado de Gómez Mazara no ocurre en el vacío institucional. Desde octubre de 2020, mediante el Decreto 539-20, el Poder Ejecutivo declaró de alto interés nacional el acceso a internet de banda ancha, instruyendo al Indotel a formular el Plan Nacional de Banda Ancha. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones citados en fuentes especializadas, la penetración de internet en el país alcanzó un 91% de la población para 2024. La cifra, sin embargo, mide acceso —no calidad, ni uso productivo, ni brecha digital real entre zonas urbanas y rurales.
En marzo de 2024, el propio Indotel firmó un convenio con el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) para desarrollar, a través del Observatorio Nacional de las TIC (Ontic-RD), un estudio que permitiera «dimensionar la brecha de acceso y uso» de las tecnologías de la información en el país, con el objetivo declarado de establecer una línea base para los proyectos del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2025-2026. Ese estudio, financiado con recursos institucionales y académicos, es exactamente el tipo de articulación universidad-Estado que Gómez Mazara volvió a reclamar públicamente. La diferencia es que aquel compromiso ya tiene más de dos años de vigencia, y no hay evidencia pública, accesible al ciudadano común, de que sus resultados hayan sido publicados o incorporados a una política de transformación digital con metas verificables.
El patrón detrás del llamado
Tres ejes explican por qué este discurso, más allá de su corrección formal, exige lectura crítica.
Primero, la base de comparación. El gobierno que inició su primer período en agosto de 2020 y continúa en su segundo período consecutivo desde agosto de 2024 ha convocado repetidamente a la academia —foros, convenios, encuentros preparatorios— sin que exista un tablero público de indicadores que permita a la ciudadanía verificar avances reales frente a los compromisos institucionales firmados. La articulación «academia-Estado» se anuncia con frecuencia; se audita con escasez
Segundo, el fallo implícito. Si el estudio Indotel-Intec sobre brecha digital, pactado en 2024 para servir de línea base al Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2025-2026, aún no ha sido divulgado públicamente, el nuevo llamado a las universidades corre el riesgo de repetir la misma lógica: convocar protagonismo académico sin antes rendir cuentas del protagonismo académico ya comprometido y financiado.
Tercero, la opacidad del dato. Ni el discurso del presidente del Indotel ni la cobertura oficial del encuentro precisan cronograma, presupuesto asignado ni indicadores de éxito para la «articulación» que se propone entre universidades y ecosistema digital. Sin ficha técnica, sin plazos y sin métricas públicas, el llamado queda en el terreno de la intención institucional, no de la política pública auditable
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Ver noticias nacionales Análisis político completoConvocar a las universidades a liderar la transformación digital del país es, en principio, una idea razonable. Pero el liderazgo académico que el propio Indotel reclama públicamente ya fue comprometido —y financiado— en 2024, sin que sus resultados hayan llegado a la ciudadanía. ¿Puede el Estado dominicano exigir protagonismo a las universidades en el ecosistema digital mientras mantiene en la opacidad los compromisos académicos que ya había firmado?
Este artículo se basa en información de dominio público difundida por el Indotel, la Presidencia de la República y fuentes especializadas en telecomunicaciones. Las observaciones críticas contenidas en el texto no constituyen una acusación de irregularidad, sino un señalamiento de la ausencia de información pública verificable sobre plazos, presupuestos y resultados de los compromisos institucionales referidos. Cualquier avance no reflejado en fuentes públicas al momento de esta publicación podría no estar contemplado en este análisis.
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