Ningún partido se convierte en «fuerza decisiva» porque lo diga en un comunicado. Justicia Social (JS), la organización que preside Julio César Valentín Jiminián, cerró una gira por el suroeste del país con un lenguaje de consolidación nacional que sus propios datos no sostienen: ni una cifra de membresía, ni un resultado electoral, ni una encuesta, ni un desglose de cuánto costó movilizar a la dirección nacional por cinco provincias. Lo que hay es autopercepción presentada como hecho. Y frente a eso, este medio no tiene por qué ceder el espacio crítico solo porque quien habla se presente como una alternativa nueva.
Según el propio partido, la Dirección Nacional sostuvo reuniones con dirigentes provinciales, municipales y distritales en San Cristóbal, Azua, Barahona, Bahoruco e Independencia, dentro de lo que llamó un proceso de «organización interna». Valentín Jiminián insistió en que Justicia Social nació con la misión de «ocupar un espacio relevante» en el sistema político y que la prioridad no es sumar militantes, sino consolidar una dirección «comprometida con el bienestar colectivo». El secretario general, Anyolino Germosén, añadió que la gira busca dejar «organizadas las estructuras territoriales» y que el crecimiento del partido dependerá de mantener cohesión interna.
Nótese lo que el comunicado no dice en ningún momento: cuántas personas asistieron a cada encuentro, cuántos dirigentes componen hoy la estructura nacional, qué resultado obtuvo el partido en su participación electoral más reciente, ni con qué recursos se financió el recorrido por cinco provincias. Tres declaraciones grandilocuentes —»fuerza decisiva», «no una propuesta marginal», «lugar central en el presente y el futuro»— sustituyen por completo a la evidencia verificable que cualquier lector debería exigir antes de tomarlas como diagnóstico serio del panorama político dominicano.
«Nosotros seremos, no una propuesta marginal. Justicia Social nació para ocupar un lugar central en el presente y en el futuro del espectro político dominicano.»
— Julio César Valentín Jiminián, presidente de Justicia SocialEsta frase, leída con distancia crítica, es exactamente el tipo de declaración que ningún medio debería reproducir sin contrapeso. Negar de entrada ser «una propuesta marginal» es, paradójicamente, la defensa típica de quien todavía no ha demostrado lo contrario en las urnas. Si Justicia Social tuviera el peso electoral que reclama, el comunicado citaría resultados de comicios municipales o congresuales, número de regidores o alcaldes bajo su bandera, o al menos una encuesta con ficha técnica pública. No hay nada de eso. Hay giras, reuniones y adjetivos.
El énfasis reiterado en que la prioridad «no consiste en acumular membresía» merece ser leído con sospecha, no con simpatía. Es, en la práctica, una manera de blindarse contra la pregunta obvia: ¿cuántos militantes tiene realmente Justicia Social? Un partido que aspira a ser decisivo en el escenario nacional y que, según su propio secretario general, ya ejerce responsabilidades de gobierno en algunos municipios, no puede exigir que se le juzgue por «calidad» mientras evita sistemáticamente hablar de cantidad. Esa asimetría entre lo que se promete y lo que se documenta es, precisamente, el patrón que este medio se propone exponer cada vez que aparece.
Tampoco hay claridad sobre el financiamiento de esta gira por cinco provincias, un vacío que no debería pasar inadvertido en un país donde el financiamiento opaco de estructuras partidarias ha sido, reiteradamente, motivo de escándalo. Ningún partido —nuevo o histórico— debería quedar exento de responder quién paga la logística, el transporte y la organización de sus recorridos territoriales, sobre todo cuando esos recorridos se presentan como evidencia de fortaleza política ante la opinión pública.
Este artículo se basa exclusivamente en un comunicado de prensa del partido Justicia Social y en declaraciones atribuidas a Julio César Valentín Jiminián y Anyolino Germosén. Se trata de un material de origen partidario, con interés directo en proyectar fortaleza política. Despertar Matinal no ha verificado de forma independiente cifras de membresía, financiamiento de la gira, ni resultados electorales previos, y recomienda a sus lectores contrastar estas afirmaciones con registros públicos de la Junta Central Electoral.
Reunirse con dirigentes territoriales no es, en sí mismo, ningún logro cuestionable. Lo cuestionable es vender esas reuniones como consolidación nacional sin aportar una sola métrica verificable, y esperar que el público —y la prensa— lo repita sin filtro. Cada vez que un partido, viejo o nuevo, sustituye datos por adjetivos, la respuesta periodística correcta no es la reproducción, sino la pregunta.
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Ver noticias nacionales Análisis político completo¿Por qué Justicia Social evita hablar de cifras de membresía, resultados electorales y financiamiento de sus giras, mientras se autodescribe como una fuerza decisiva del país?
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