En el 63 aniversario del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), su presidente Celso Juan Marranzini ofreció un discurso que mezcló datos reales con una narrativa de éxito que, visto desde afuera del salón, suena demasiado pulida para los tiempos que vive la mayoría de los dominicanos. La República Dominicana sí crece. Eso no está en disputa. Lo que sí merece cuestionamiento es quién crece, a qué velocidad, y quién queda fuera de ese crecimiento. Cuando el principal gremio empresarial del país elogia al gobierno sin articular con igual fuerza las demandas estructurales pendientes, la voz crítica del sector privado se diluye en un ejercicio de relaciones públicas institucionales.
Contexto informativo
El acto, celebrado en el marco del Día Nacional de la Empresa Privada, contó con la presencia del presidente Luis Abinader y del analista internacional Ian Bremmer, presidente del Grupo Eurasia. Marranzini destacó que la República Dominicana es la única economía de América Latina y el Caribe proyectada por el Laboratorio de Crecimiento de Harvard entre las naciones con mayor potencial de crecimiento de capital per cápita durante la próxima década, según afirmó en su intervención.
El dirigente empresarial también subrayó que el sector privado genera el 85% del PIB, el 90% de las inversiones y el 86% del empleo formal del país, datos que, de ser verificados con rigor metodológico, hablan del peso real del empresariado dominicano en la estructura económica nacional.
Marranzini reconoció, además, los esfuerzos del gobierno de Abinader para fortalecer la relación estratégica con Estados Unidos y aprovechar la reorganización de las cadenas globales de suministro en sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada y servicios tecnológicos.
Sin embargo, en el mismo discurso, el presidente del CONEP enumeró de forma genérica los desafíos estructurales que aún persisten: informalidad laboral, un sistema eléctrico disfuncional, y un ordenamiento territorial deficiente. La pregunta que el discurso no respondió es: ¿con qué urgencia el CONEP exigirá que se resuelvan?
análisis crítico
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoEje 1 – La base de comparación conveniente
Marranzini construyó su argumento sobre una referencia geopolítica que, aunque válida, es cómoda: América Latina enfrenta una «trampa de bajo crecimiento». Compararse con una región que incluye a Venezuela, Argentina o Haití no es un estándar ambicioso. La competitividad dominicana debe medirse contra sus propias metas de desarrollo, no contra el vecino en peores condiciones. Cuando el indicador de éxito es «somos mejores que los que están peor», el umbral de exigencia baja peligrosamente.
Eje 2 – El fallo implícito en el aplauso
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El CONEP es, según su propia misión, el defensor de la libre empresa y la institucionalidad democrática. Ese mandato implica no solo celebrar avances, sino señalar con claridad los fallos del Estado que afectan la competitividad empresarial y la equidad social. Un sistema eléctrico que, de acuerdo con informes del sector, sigue siendo un lastre para la productividad nacional; una informalidad que supera el 55% de la fuerza laboral según cifras del Banco Central; y una reforma fiscal que permanece bloqueada políticamente: ninguno de estos puntos fue articulado con la misma energía con que se aplaudió al gobierno.
Presuntamente, la cercanía institucional entre el CONEP y el Ejecutivo en este período de gobierno dificulta que el gremio ejerza una función crítica efectiva. No se afirma que exista un acuerdo explícito, pero los patrones observados en este tipo de actos sugieren que la proximidad al poder puede atenuar la voz empresarial independiente.
Eje 3 – La opacidad del dato feliz
Los números citados por Marranzini —85% del PIB, 90% de las inversiones, 86% del empleo— son presentados sin fuente oficial verificable en el texto de su intervención pública. En un contexto de comunicación institucional responsable, citar cifras de impacto de esta magnitud requiere una fuente metodológicamente clara y auditable. El Banco Central, la Oficina Nacional de Estadística o un informe sectorial firmado deben respaldar cualquier dato que se use como argumento político o de política pública. Afirmaciones sin respaldo documental, aunque provengan de actores legítimos, no deben circular como verdad establecida.
La estrategia META-RD 2036 y la Estrategia Nacional de Desarrollo, mencionadas al cierre del discurso, llevan años como marcos de referencia formal sin que ningún gobierno, incluyendo el actual, haya ejecutado sus metas con la disciplina y transparencia que merecen. Nombrarlas no equivale a implementarlas.
Cifras citadas por el CONEP — Mayo 2026
85%
del PIB generado por el sector privado
90%
de las inversiones totales del país
86%
del empleo nacional
Fuente declarada: Presidenta del CONEP, Celso Juan Marranzini. Pendiente de verificación con fuente oficial.
«Celebrar el crecimiento sin exigir su distribución equitativa no es liderazgo empresarial: es administración del statu quo.»
— Análisis editorial, Despertar Matinal
La República Dominicana tiene logros económicos reales que deben reconocerse con rigor, no con entusiasmo acrítico. Pero una economía que crece y no reduce la informalidad, que atrae inversión extranjera y mantiene un sistema eléctrico disfuncional, que genera empleos y sostiene una desigualdad estructural, no está cumpliendo su potencial: lo está desperdiciando gradualmente.
El CONEP tiene la legitimidad, los datos y la plataforma para exigir al Estado dominicano un ritmo de reforma más acelerado y más honesto. Cuando esa plataforma se usa principalmente para validar al gobierno de turno, el empresariado pierde su función más valiosa: ser contrapeso, no coro.
Nota editorial: Las cifras citadas en este artículo fueron declaradas públicamente por el presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini, durante el acto del 63 aniversario del gremio. Despertar Matinal no las ha podido verificar de forma independiente con fuente oficial. El análisis crítico incluido refleja la opinión editorial del medio, basada en hechos de dominio público y amparada en el ejercicio del periodismo de opinión e investigación.
¿Puede el CONEP ejercer una función crítica efectiva frente al Estado cuando sus máximos dirigentes comparten escenario con el presidente para aplaudir los mismos logros que deberían estar auditando?














































































