La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó este jueves haber recibido una invitación oficial para viajar a Estados Unidos, en medio de un complejo escenario político tras la captura del presidente Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses a principios de enero. «Estamos contemplando ir una vez se establezca la cooperación y podamos avanzar», declaró durante una entrevista con la cadena NBC.
Rodríguez mantiene una postura jurídica controversial: reconoce estar «a cargo de la presidencia» según lo establece la Constitución venezolana, pero simultáneamente defiende que Maduro sigue siendo el «presidente legítimo» del país. «Lo digo como abogada», enfatizó, en un intento por separar la legitimidad constitucional de la realidad política actual.
La defensa de Maduro y la advertencia a Machado
La funcionaria reiteró que tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores, también detenida en el operativo estadounidense, «son inocentes» de los cargos que enfrentan. Esta declaración contrasta con la posición de Washington, que ha justificado la acción como parte de su lucha contra el narcotráfico y la corrupción en Venezuela.
Respecto al posible retorno de la líder opositora María Corina Machado, Rodríguez adoptó un tono amenazante: «Tendrá que responder ante Venezuela». La presidenta encargada específicamente mencionó que Machado debe rendir cuentas por «haber pedido una intervención militar, sanciones y por haber celebrado las acciones de principios de enero».
Acercamiento energético con Washington
El miércoles, Rodríguez recibió en el palacio de Miraflores al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, en una reunión que abordó la agenda energética bilateral. Este encuentro señala un posible giro en las relaciones entre Caracas y Washington, tradicionalmente tensas durante la era Maduro.
«A través de la diplomacia los dos países podrán superar sus diferencias», afirmó Rodríguez tras el encuentro. La funcionaria apostó por que «el diálogo diplomático, político y energético» sean los canales para que ambas naciones «asuman con madurez, desde la divergencia histórica, cómo seguir avanzando».
Las reservas petroleras como moneda de cambio
Venezuela posee las mayores reservas petroleras certificadas del mundo, un activo estratégico que podría servir como carta de negociación frente a Estados Unidos. El encuentro con Wright sugiere que Washington está dispuesto a explorar una cooperación energética, posiblemente a cambio de reformas políticas o concesiones del gobierno venezolano.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoAnalistas consultados señalan que esta apertura estadounidense responde tanto a intereses energéticos como a la necesidad de estabilizar la región, tras años de crisis migratoria provocada por el colapso económico venezolano. Sin embargo, persisten dudas sobre hasta qué punto el gobierno de Rodríguez está dispuesto a realizar cambios sustanciales.
Incertidumbre constitucional y política
La situación actual plantea interrogantes constitucionales complejos. Mientras Rodríguez asume funciones presidenciales, mantiene la narrativa de que Maduro conserva la legitimidad, creando una ambigüedad jurídica que podría complicar cualquier transición política futura.
El desafío para Rodríguez es equilibrar la necesidad de pragmatismo en las relaciones con EEUU con la lealtad al proyecto chavista que ella representa. Su descripción del cargo como «un trabajo muy muy duro que estamos completando día a día» refleja la complejidad de gobernar en estas circunstancias excepcionales.
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La disposición de Rodríguez a contemplar un viaje a Washington marca un punto de inflexión en décadas de confrontación bilateral, pero su insistencia en defender la legitimidad de un presidente capturado revela las profundas contradicciones de un gobierno que busca pragmatismo sin renunciar a su identidad ideológica. En democracia, la legitimidad no se declara: se ejerce con transparencia, se defiende con votos y se valida con el reconocimiento ciudadano, no con ambigüedades constitucionales que solo prolongan la incertidumbre.












































































