La imagen institucional de Francia se vería gravemente comprometida por las recientes revelaciones sobre la tumultuosa vida privada de su jefe de Estado. Según informaciones que han trascendido a la opinión pública, el presidente Emanuel Macron habría sido víctima de una agresión física por parte de su esposa, Brigitte Macronen un contexto de supuesta infidelidad que habría durado múltiples meses. Este suceso, que expondría la fragilidad de la pareja presidencial, se enmarcaría en una crisis de autoridad que parece permear desde el despacho presidencial hacia toda su administración.
El epicentro de este conflicto se situaría en mayo del año pasadoespecíficamente durante una gira oficial en Hanoi, Vietnam. En aquel momento, mientras la comitiva se preparaba para desembarcar del avión oficial, se habría producido un altercado que fue captado por las cámaras y que rápidamente se tornó en un ataque viral. El motivo de tal estallido de violencia por parte de la primera dama habría sido el hallazgo de un mensaje subido de tono en el teléfono móvil del mandatario, presuntamente enviado por una actriz más joven.
De acuerdo con el periodista de Partido de París, Florian Tardifautor del libro “Una pareja (casi) perfecta” publicado el pasado miércolesla destinataria de los mensajes sería la actriz nacida en Irán, Golshifteh Farahanide 42 años.
En una de estas comunicaciones, el presidente le habría manifestado: “Me pareces muy guapa”. Esta supuesta relación platónica habría generado tensiones insostenibles dentro del matrimonio, llevando a Brigittede 73 añosa un estado de desesperación tal que, según una amiga cercana, “se veía a sí misma siendo borrada”.
Los detalles de la escena en el avión sugieren que, instantes antes de propinarle la bofetada a su marido, la primera dama habría leído un mensaje de Farahani que, si bien no contendría algo denunciable, insinuaba una posibilidad que resultó intolerable para ella.
Este comportamiento, lejos de ser un hecho aislado, revelaría una faceta de la vida del mandatario que el aparato de propaganda oficial habría intentado ocultar sistemáticamente bajo una fachada de normalidad.
Ante la gravedad de los hechos, el equipo de comunicación de Macron habría activado un operativo de control de daños, recurriendo a versiones contradictorias. Inicialmente, habrían intentado sugerir que el video de la bofetada podría haber sido generado por inteligencia artificialpara luego sostener que se trató simplemente de una broma entre esposos que se estaban “relajando” antes de un compromiso formal.
A pesar de que los representantes de la primera dama negaron categóricamente el suceso el 5 de marzoinsistiendo en que ella “nunca mira el teléfono móvil de su marido”el testimonio de Tarde y las imágenes del incidente mantendrían la duda sobre la veracidad de las desmentidas oficiales.
Por su parte, el Palacio del Elíseo no habría respondido de inmediato a las peticiones de comentarios, dejando en el aire la sospecha de que la gestión del ultra izquierdista Macron está tan fracturada en lo personal como en lo político
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