HOLLYWOOD, California — Netflix cerró este viernes la adquisición de Warner Bros. Discovery por 82.700 millones de dólares, incluyendo los estudios de cine y televisión, HBO y HBO Max, en una operación que redefine la industria del streaming global. El acuerdo, valorado en 27,75 dólares por acción de WBD, pone fin a una puja competitiva donde Paramount y Comcast también aspiraban a los activos del estudio centenario.
Estructura de la operación histórica
Los accionistas de WBD recibirán 23,25 dólares en efectivo y 4,50 dólares en acciones de Netflix por cada título, en una transacción que representa el valor empresarial de 82.700 millones con un pago en acciones de 72.000 millones. La operación fue aprobada unánimemente por las juntas directivas de ambas compañías.
La transacción se cerrará después de la separación de Discovery Global, la división de redes globales de WBD, en una nueva empresa que cotizará en bolsa. Este proceso, programado para el tercer trimestre de 2026, incluirá CNN, TNT Sports, Discovery Channel y canales de televisión abierta europeos, además de Discovery+ y Bleacher Report.
Puja competitiva y acusaciones de favoritismo
Las ofertas por WBD comenzaron en octubre con una propuesta de Paramount de 27 dólares por acción por el cien por cien de la compañía. Netflix y Comcast se sumaron posteriormente a las pujas, que tuvieron dos rondas, la última el pasado 1 de diciembre.
Paramount denunció en una carta abierta parcialidad en el proceso, alegando que favorecía a Netflix. La compañía recién fusionada con Skydance cuestionó «la equidad e idoneidad» del proceso de venta, argumentando que WBD había abandonado cualquier semblanza de transacción justa para favorecer a un solo postor.
Catálogo que transforma el mercado
La adquisición incorpora un archivo audiovisual sin precedentes: producciones de HBO como ‘The Soprano’, ‘Game of Thrones’ y ‘The Big Bang Theory’, películas clásicas como ‘The Wizard of Oz’ y ‘Casablanca’, y franquicias contemporáneas del universo DC Comics, Harry Potter y El Señor de los Anillos.
«Nuestra misión siempre ha sido entretener al mundo. Al combinar la increíble colección de series y películas de Warner Bros. —desde clásicos atemporales como Casablanca y Ciudadano Kane hasta favoritos modernos como Harry Potter— con títulos que definen la cultura como Stranger Things y Squid Game, podremos hacerlo aún mejor», afirmó Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix.
El acuerdo también otorga a Netflix infraestructura física de producción, incluyendo los legendarios estudios de Burbank en California. David Zaslav, presidente de Warner Bros. Discovery, declaró que la operación «une a dos de las compañías de narrativa más importantes del mundo».
Giro estratégico sin precedentes
La transacción representa un cambio radical para Netflix, que históricamente había construido su crecimiento mediante contenido licenciado de terceros y producción original, evitando adquisiciones de esta magnitud. Desde sus inicios como empresa de alquiler de DVD hace casi tres décadas, la plataforma se había posicionado como «constructora, no compradora».
«Sé que algunos de ustedes están sorprendidos de que estemos haciendo esta adquisición, y ciertamente entiendo por qué. A lo largo de los años, hemos sido conocidos por ser constructores, no compradores», reconoció Sarandos en una llamada con inversionistas, explicando que la oportunidad única justificaba la desviación estratégica.
Escrutinio regulatorio inminente
Netflix acordó pagar una penalización de 5.800 millones de dólares si el acuerdo no se aprueba, según documentos presentados ante la Comisión de Valores. Warner Bros. Discovery pagaría 2.800 millones si decide cancelar para perseguir otra fusión.
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El senador Mike Lee escribió en X: «Enterarse de la ambición de Netflix de comprar a su principal competidor, el negocio de streaming de WBD, debería alertar a las autoridades antimonopolio de todo el mundo». El congresista Darrell Issa también expresó preocupación, señalando que «con más de 300 millones de suscriptores globales», Netflix ejerce poder de mercado sin igual.
Netflix anticipa estas objeciones argumentando que compite directamente con YouTube, propiedad de Alphabet, ampliando el contexto competitivo más allá del streaming tradicional. La compañía espera mantener las operaciones actuales de Warner Bros., incluidos estrenos cinematográficos en salas.
Reacción de la industria cinematográfica
El director James Cameron declaró la semana pasada que «sería un desastre» que la compañía quedara en manos de Netflix, señalando que «Sarandos ha declarado públicamente que las películas en salas están muertas». Esta preocupación refleja temores generalizados sobre el futuro de los estrenos teatrales.
El Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA), presidido por Christopher Nolan, manifestó su preocupación antes del anuncio oficial, adelantando que se reuniría con Netflix «para exponer nuestras preocupaciones y comprender mejor su visión de futuro para la compañía».
Netflix ha practicado históricamente exhibiciones limitadas para sus producciones originales, una política que genera dudas sobre el calendario de estrenos para franquicias cinematográficas icónicas ahora bajo su control, incluyendo DC Comics y futuras entregas de Harry Potter.
Análisis: consolidación que redefine poder mediático
La adquisición de Warner Bros. por Netflix representa la culminación de una década de guerras del streaming que ha visto el colapso de modelos tradicionales de distribución cinematográfica y televisiva. Un analista de Bank of America lo expresó con claridad: «Si Netflix adquiere Warner Bros., la guerra del streaming habrá terminado».
La operación evidencia una ironía histórica significativa: hace exactamente 15 años, Jeff Bewkes, entonces director de Time Warner, desdeñó a Netflix comparándola con «el ejército albanés» y cuestionando si tendría alguna relevancia futura. Ahora, el sucesor corporativo de Time Warner se ha convertido en adquisición de aquella startup de DVD.
La exclusión de Discovery Global de la transacción refleja el colapso estructural de la televisión por cable tradicional. CNN, TNT Sports y los canales Discovery, que alguna vez fueron activos premium, ahora se separan como entidad independiente mientras los estudios y plataformas de streaming representan el verdadero valor.
El escrutinio antimonopolio será determinante. Con más de 300 millones de suscriptores globales de Netflix combinados con los 128 millones de HBO Max, la entidad resultante controlaría aproximadamente 430 millones de suscriptores de streaming, sin precedentes en la industria. Las autoridades deberán evaluar si esta concentración perjudica competencia e innovación.
La transacción valida la estrategia de consolidación vertical que Disney inició con la compra de Fox en 2019. El modelo de estudio independiente tradicional parece obsoleto; sobrevivir requiere ahora escala global, plataforma de distribución directa al consumidor y biblioteca masiva de propiedad intelectual. Warner Bros., con un siglo de historia, no pudo sostener independencia frente a esta realidad estructural.
El futuro de los estrenos teatrales permanece como interrogante crítico sin resolver. Si Netflix minimiza exhibiciones en salas para franquicias que históricamente generaron miles de millones en taquilla, podría acelerar el declive de la experiencia cinematográfica tradicional, transformando fundamentalmente cómo sociedades consumen narrativas visuales.


















































































