Hermanas Mirabal, RD.— Con un acto protocolar cargado de retórica transformadora, el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, encabezó este lunes el inicio de los trabajos de reconstrucción de dos polideportivos en los municipios de Salcedo y Tenares, provincia Hermanas Mirabal. La inversión declarada asciende a RD$43,578,803.23, distribuida en RD$22,776,917.08 para el multiuso de Salcedo y RD$20,801,886.15 para el polideportivo Manuel Osiris Hidalgo de Tenares. Adicionalmente, Cruz anunció el inicio del proceso de licitación para la reconstrucción del multiuso William Gilbert, también en Tenares, lo que elevaría la inversión total en la provincia a más de RD$60 millones, según declaraciones oficiales.
Las obras son necesarias. Las instalaciones llevan años deterioradas. Pero la pregunta que el acto no respondió es la que más importa: ¿por qué estas instalaciones llegaron a ese estado de deterioro bajo la misma administración que ahora las reconstruye?
Las obras: qué se hará y qué queda por verificar
Según el texto oficial del Ministerio de Deportes, los trabajos en Salcedo abarcarán una superficie aproximada de 1,305 metros cuadrados e incluirán intervenciones en zona de juego, gradas, palcos, baños, vestidores y áreas exteriores. Se contempla la instalación de tabloncillo de madera maple certificado por FIBA, tableros profesionales, pizarra digital y relojes de 24 segundos.
En Tenares, sobre un área de 1,500 metros cuadrados, se realizará reconstrucción de pisos de hormigón, gradas, baños y vestidores, además de la instalación de superficie sintética suspendida para dos áreas de juego y equipamiento deportivo profesional.
El alcance técnico descrito es legítimo. Sin embargo, ningún documento público disponible al momento de esta publicación especifica plazos de ejecución, empresa contratista adjudicada ni mecanismo de fiscalización ciudadana. Esos datos no son detalles administrativos: son los instrumentos que permiten distinguir una obra que se ejecuta de una obra que se anuncia.
Kelvin Cruz y el arte del anuncio: un patrón que merece examen
El ministro Cruz declaró ante los presentes que «el deporte es el arma secreta para transformar sociedades y comunidades» y que estas obras «marcarán un hito» en la provincia. Son frases efectivas para un acto político. Son también frases que Cruz ha pronunciado —con variaciones menores— en decenas de actos similares a lo largo de su gestión al frente del Ministerio de Deportes.
El problema no es la retórica. El problema es el historial.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoDurante su gestión, Cruz ha presidido múltiples actos de inicio de obras deportivas en distintas provincias del país. Un rastreo de hemeroteca revela anuncios de reconstrucción y remozamiento de instalaciones en San Pedro de Macorís, La Vega, Barahona, Monte Plata y otras demarcaciones, algunos de los cuales no registran evidencia pública de conclusión en los plazos anunciados. En varios casos, comunidades deportivas han denunciado —a través de medios locales y redes sociales— que las obras iniciadas con fanfarria institucional permanecieron paralizadas semanas o meses después del acto inaugural.
Despertar Matinal no afirma que las obras de Hermanas Mirabal correrán la misma suerte. Lo que sí afirma, con base en ese patrón observable, es que el ministro Cruz tiene una deuda de transparencia sobre el estado real de ejecución de los proyectos anteriormente anunciados —una deuda que ningún nuevo acto de inicio cancela automáticamente.
El tercer polideportivo: un anuncio dentro del anuncio
Uno de los momentos más reveladores del acto fue cuando Cruz, en medio de la presentación de las dos obras en ejecución, aprovechó para anunciar que «el presidente Abinader autorizó el inicio del proceso de licitación» para la reconstrucción del multiuso William Gilbert, también en Tenares.
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Traducido al lenguaje administrativo: no hay obra, hay autorización para licitar. Es decir, se anunció el anuncio de una futura licitación como si fuera un logro concreto. Esta práctica —presentar etapas preliminares del proceso administrativo como si fueran avances tangibles— es uno de los recursos comunicacionales más recurrentes en la gestión pública dominicana, y uno de los que más confunde a la ciudadanía sobre lo que realmente está ocurriendo con los fondos públicos.
¿Cuándo se publicará el pliego de condiciones de esa licitación? ¿En qué portal? ¿Bajo qué modalidad de contratación? Esas preguntas no tuvieron espacio en el acto del lunes.
RD$60 millones en una provincia: ¿inversión estratégica o distribución política?
La inversión declarada de más de RD$60 millones en Hermanas Mirabal es significativa para una provincia de tamaño medio. Pero merece una pregunta de política pública: ¿bajo qué criterios técnicos se priorizan las provincias que reciben inversión deportiva del gobierno central?
El Ministerio de Deportes no ha publicado, al menos no de forma accesible al público general, un mapa de prioridades de inversión basado en indicadores objetivos: déficit de infraestructura por habitante, matrícula deportiva activa, índice de desarrollo humano municipal o estado técnico de las instalaciones existentes. Sin ese mapa, es imposible determinar si Hermanas Mirabal recibe esta inversión porque la necesita más que otras provincias, o porque tiene una senadora y una gobernadora que comparten escenario con el ministro.
La presencia en el acto de la senadora María Mercedes Ortiz y la gobernadora Lissette Nicasio de Adames, quienes ofrecieron declaraciones de respaldo político al gobierno y al ministro, no invalida la obra. Pero sí contextualiza el acto dentro de una dinámica que mezcla gestión pública con rédito político, sin que haya mecanismos claros para distinguir una cosa de la otra.
Lo que el acto celebró y lo que omitió
El discurso oficial del ministro Cruz, la senadora Ortiz y la gobernadora Nicasio coincidió en un mensaje uniforme: el presidente Abinader y su equipo están transformando el deporte dominicano. Ninguno de los oradores abordó las siguientes preguntas:
¿En qué estado se encontraban estas instalaciones cuando el actual gobierno asumió en 2020, y qué acciones se tomaron en los primeros cuatro años para evitar que llegaran al nivel de deterioro que ahora justifica una reconstrucción completa?
¿Cuántas instalaciones deportivas en la provincia Hermanas Mirabal y en el resto del país siguen sin intervención, con calendarios deportivos afectados y atletas sin espacios adecuados para entrenar?
¿Cuál es el porcentaje de ejecución real —no presupuestado, sino ejecutado y certificado— de las obras deportivas anunciadas por el Ministerio en los últimos dos años?
El «arma secreta» que tarda en disparar
Kelvin Cruz lleva varios años al frente del Ministerio de Deportes. En ese tiempo ha presidido más actos de inicio de obras que inauguraciones de obras concluidas —al menos en la proporción que la ciudadanía deportiva merecería. El deporte como «arma secreta para transformar sociedades» es una metáfora poderosa. Pero las armas secretas que nunca se terminan de fabricar no transforman nada.
Las obras de Salcedo y Tenares pueden ser un paso genuino hacia la recuperación de infraestructura deportiva en una provincia que la necesita. Para que ese paso sea creíble, el Ministerio de Deportes tiene la obligación de publicar contratos, cronogramas, avances de obra y actas de recepción —no en respuesta a solicitudes de acceso a la información, sino de forma proactiva y en tiempo real.
Hasta que eso ocurra, cada nuevo acto de inicio es, ante todo, un acto de fe. Y la ciudadanía dominicana ya ha depositado demasiada fe en promesas que terminaron en instalaciones a medio construir, contratos sin supervisión y atletas esperando canchas que el comunicado de prensa ya daba por inauguradas.















































































