MADRID– La líder de la oposición venezolana exiliada, María Corina Machado, atrajo a varios miles de partidarios el sábado a una manifestación en Madrid, donde la premio Nobel declinó reunirse con el primer ministro progresista de España, Pedro Sánchez, en una gira por varios países europeos.
Sánchez, un crítico abierto del presidente estadounidense Donald Trump, fue anfitrión de una cumbre de líderes progresistas de todo el mundo con ideas afines el sábado, mientras Machado elogió el derrocamiento de Nicolás Maduro por parte de Trump en enero.
A principios de este año, le entregó a Trump su Premio Nobel de la Paz.
«Lo ocurrido en las últimas horas en la reunión que (Sánchez) mantuvo en Barcelona con varios dirigentes y figuras políticas de diferentes países demuestra por qué no era aconsejable tal reunión», dijo Machado a los periodistas el sábado.
Machado insistió en un evento anterior en que regresará a Venezuela, pero se negó a decir cuándo ni cómo, y reconoció los desafíos implícitos en un regreso a su país.
Su gira europea de múltiples escalas, durante la cual se reunió con los líderes de Francia, Italia y Países Bajos, se produce mientras la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha continuado en su cargo temporal, superando el límite de 90 días inicialmente impuesto, mientras el gobierno estadounidense ha levantado algunas sanciones en su contra.
Machado criticó al gobierno de Rodríguez, diciendo que representaba “caos, violencia y terror”, y reiteró su creencia en la necesidad y el advenimiento de elecciones democráticas en Venezuela. Machado agregó que no se arrepiente de haberle entregado su Nobel a Trump, cuya administración ha dejado de lado en gran medida al cruzado por la democracia.
Dijo que estaba en contacto permanente con funcionarios de la administración Trump y confiaba en el proceso gradual de Washington en Venezuela desde la destitución de Maduro.
«Hay un líder en el mundo, un jefe de Estado, que ha arriesgado las vidas de los ciudadanos de su país por la libertad de Venezuela. Y ese es Donald Trump», dijo Machado, refiriéndose a la operación militar estadounidense de enero.
La líder de la oposición atrajo a una gran multitud en la Puerta del Sol de la capital española, de pie junto a la líder regional conservadora de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las críticas más acérrimas de Sánchez que la festejó más temprano ese día.
Unos 600.000 venezolanos viven en España, hogar de la mayor población fuera de América. Muchos huyeron de la persecución política y la violencia, pero también de la economía en colapso del país. La mayoría vive en la capital, Madrid.
Grehlsy Peñuela, de veintisiete años, una migrante venezolana en España que asistió a la manifestación del sábado, dijo que todavía depositaba sus esperanzas para su país en Machado y su eventual regreso a Caracas.
Peñuela, quien sostenía carteles con los rostros de sus dos primos que, según dijo, permanecen encarcelados en Caracas como prisioneros políticos, consideraría regresar a Venezuela solo bajo una condición.
“Que el gobierno actual dimita por completo”, dijo.
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