El gobierno de India estableció por primera vez objetivos máximos obligatorios de producción de gas licuado de petróleo (GLP) para sus refinerías, en una medida destinada a fortalecer la seguridad energética del país y crear una capacidad de respuesta ante posibles interrupciones del suministro internacional.
La orden fue emitida el jueves 13 de agosto por el Ministerio de Petróleo y Gas Natural y afecta a 21 refinerías y plantas petroleras públicas y privadas. La directriz establece una capacidad combinada de producción de hasta 63.810 toneladas diarias de GLP, más del doble de la producción nacional registrada durante el año fiscal que terminó el 31 de marzo de 2026 y equivalente a aproximadamente el 70% del consumo diario del país.
El gobierno aclaró que las instalaciones no tendrán que producir permanentemente al máximo establecido. En cambio, las cuotas determinan la capacidad que cada planta deberá estar preparada para activar cuando las autoridades consideren necesario responder a una eventual crisis de abastecimiento. De esta manera, Nueva Delhi busca disponer de una reserva industrial que pueda ponerse en funcionamiento rápidamente sin depender exclusivamente de inventarios almacenados o de compras de emergencia en mercados internacionales.
El reparto de los objetivos refleja el papel central de las empresas estatales en la estrategia. Las 18 refinerías públicas deberán alcanzar conjuntamente una capacidad de 31.470 toneladas diarias. A ellas se sumarán ONGC y GAIL, que aportarán otras 6.460 toneladas diarias procedente del gas natural. Por su parte, Nayara Energy, empresa parcialmente controlada por capital ruso, recibió una cuota de 4.480 toneladas diarias para su refinería ubicada en Vadinar, en el estado de Gujarat.
La directriz también exige a las compañías realizar modificaciones técnicas para poder transformar determinados insumos secundarios en GLP y reforzar la infraestructura necesaria para transportar y distribuir el combustible adicional. El objetivo es reducir el tiempo de reacción frente a una interrupción externa y permitir que el país incremente rápidamente su oferta doméstica cuando sea necesario.
La decisión responde a la elevada dependencia energética de India. El país importa cerca del 90% del petróleo que consume y alrededor del 60% del GLP, un combustible fundamental para la cocina y la calefacción de más de 300 millones de hogares. La vulnerabilidad es todavía mayor debido a que aproximadamente el 90% del GLP importado históricamente transita por el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
La inestabilidad en Medio Oriente durante la primera mitad de 2026 puso de manifiesto los riesgos de esa dependencia. Los episodios de tensión militar y las restricciones en torno al estrecho provocaron una caída cercana al 85% de las importaciones indias de GLP procedentes de Medio Oriente entre febrero y junio, según análisis del sector.
Ante esa situación, Nueva Delhi aceleró la búsqueda de proveedores alternativos. India firmó un contrato de un año con Estados Unidos para importar 2,2 millones de toneladas de GLP procedentes de la costa del Golfo. El volumen representa cerca del 10% de las importaciones anuales del país y contribuyó a elevar significativamente la participación estadounidense dentro de la cesta de proveedores de India.

La necesidad de diversificación se explica por la magnitud del consumo interno. India utiliza más de 31 millones de toneladas métricas de GLP cada año, mientras que la producción nacional cubre apenas alrededor del 40% de esa demanda. La diferencia obliga al país a depender de proveedores extranjeros y convierte cualquier interrupción de las rutas marítimas internacionales en una amenaza potencial para millones de hogares.
Con la nueva orden, el gobierno busca transformar la capacidad de producción de sus refinerías en una herramienta de seguridad nacional. El mecanismo se diferencia de las reservas estratégicas de petróleo que India mantiene en instalaciones subterráneas, ya que no consiste únicamente en almacenar combustible, sino en garantizar que las plantas puedan aumentar rápidamente la producción cuando se produzca una emergencia.
La normativa, sin embargo, no establece una fecha concreta para activar las cuotas ni condiciones automáticas que desencadenen el aumento de producción. La decisión quedará en manos del Ministerio de Petróleo y Gas Natural, que podrá ordenar la activación del sistema dependiendo de las condiciones del mercado y de la seguridad del suministro.
Mientras el Estrecho de Ormuz continúa siendo un punto crítico para el comercio energético mundial, India intenta reducir su vulnerabilidad frente a futuras crisis. La nueva estrategia refleja la preocupación de Nueva Delhi por garantizar el suministro de GLP y contar con una capacidad de respuesta doméstica que hasta ahora no estaba disponible.

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