DAKAR, Senegal– En Senegal, la lucha libre, conocida como laamb en el idioma nativo wolof, es un deporte nacional profundamente arraigado en la vida del pueblo. Los mejores luchadores del país obtienen el título de “Rey de las Arenas”, atrayendo multitudes y audiencias televisivas masivas.
Laamb es único por su espectáculo, que presenta trajes elaborados, amuletos protectores y rituales. Los luchadores, envueltos en trajes elaborados y hechizos protectores que se cree protegen de lesiones y canalizan el poder espiritual, actúan al ritmo de tambores sabar, enfatizando el lado espiritual del deporte, que para muchos es tan importante como la pelea misma.
Con el tiempo, laamb se ha convertido en un deporte profesional con patrocinadores y premios en metálico. Para jóvenes como Omar, de 22 años, ofrece una oportunidad de riqueza y fama, aunque la mayoría de los luchadores enfrentan desafíos financieros y esperanzas de éxito en el extranjero.
Para jóvenes como Omar, de 22 años, un luchador aficionado, la arena representa una oportunidad de alcanzar la riqueza y la fama. “Hago esto porque en este país la lucha libre paga más que ser futbolista”, afirmó. «Si me convierto en profesional, seré rico».
Sin embargo, la mayoría de los luchadores de la liga local ganan salarios modestos y muchos luchan financieramente, cifrando sus esperanzas en academias y transferencias al extranjero, mientras sueñan con los pocos que llegan a la cima.
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Esta es una galería de fotos seleccionada por editores de fotos de AP.
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