Hay un momento específico en la historia del cine comercial donde la nostalgia deja de ser un recurso emocional y se convierte en un modelo de negocio perfeccionado. «The Super Mario Galaxy Movie» no solo ha llegado a las salas de cine: ha aterrizado en el imaginario colectivo con la precisión de quien sabe exactamente lo que vende, a quién se lo vende y por cuánto. En apenas cinco días, el mundo entero le entregó 372,5 millones de dólares. La pregunta que vale la pena hacerse no es si eso es mucho o poco, sino qué nos dice sobre el estado actual del cine como arte y como industria.
Contexto
La máquina Illumination vuelve a encenderse
Producida por Illumination y Nintendo, y distribuida por Universal Pictures, «The Super Mario Galaxy Movie» es la secuela directa del fenómeno de 2023. Su estreno mundial llegó estratégicamente el miércoles 1 de abril de 2026, aprovechando las vacaciones de primavera y el fin de semana de Semana Santa para acumular cinco días completos de taquilla. El resultado: el mayor debut de una película de Hollywood en lo que va del año, y el más alto desde «Avatar: Fire and Ash» en Navidad de 2025.
Chris Pratt retoma la voz de Mario, flanqueado por Charlie Day como Luigi, Anya Taylor-Joy como la Princesa Peach, Jack Black como Bowser, y la notable incorporación de Donald Glover dando vida a Yoshi y de Benny Safdie como Bowser Jr. El reparto vocal sigue siendo uno de los grandes activos comerciales del proyecto, aunque —como en la primera entrega— el debate sobre su idoneidad artística continúa abierto.
Análisis
Espectáculo visual, narrativa escasa
El universo de «Super Mario Galaxy» —nacido originalmente del videojuego de Nintendo para Wii en 2007— ofrece uno de los playgrounds visuales más ricos que una producción animada puede explotar: gravedad invertida, planetas diminutos, nebulosas de colores imposibles, arquitecturas que desafían toda física conocida. Y Illumination lo aprovecha. La dirección de animación es deslumbrante en sus momentos más ambiciosos, con secuencias de acción que juegan con la perspectiva cósmica de forma genuinamente inventiva.
Sin embargo, el guion repite la fórmula con una fidelidad que roza la falta de ambición. Mario emprende una nueva misión de rescate en territorios galácticos, se enfrenta a Bowser con renovadas fuerzas, y el camino está sembrado de referencias y guiños que provocarán erupciones de júbilo en los fanáticos pero que, vistos con ojos más exigentes, revelan una narrativa que teme profundizar. Los personajes siguen siendo arquetipos en lugar de personas: Peach es más activa que en la entrega anterior —un avance real—, pero aún no alcanza la complejidad que una protagonista del calibre merece.
«Illumination domina el lenguaje del entretenimiento familiar con una eficiencia envidiable. El problema es cuando esa eficiencia se convierte en excusa para no arriesgar narrativamente.»
Chris Pratt, cuya elección para el papel generó controversia en 2023, entrega aquí una interpretación más asentada: hay menos autoconciencia y más energía genuina. Jack Black, en cambio, sigue siendo el MVP vocal indiscutible. Su Bowser es campy, teatral y extrañamente simpático —una criatura que en las manos equivocadas sería un cliché y que Black convierte en lo más memorable de la película. La música, nuevamente inspirada en las partituras de Koji Kondo, tiene momentos de hermosa reverencia hacia el material original.
Lectura crítica
El triunfo de los videojuegos: ¿victoria cultural o capitulación artística?
Hay algo significativo en que las adaptaciones de videojuegos hayan pasado, en menos de una década, de ser sinónimo de fracaso crítico a liderar la taquilla global de forma consistente. «The Super Mario Galaxy Movie» se convierte ahora en el noveno filme de videojuego más taquillero de todos los tiempos tras solo cinco días. Es la única franquicia animada junto a Shrek, Toy Story y Minions con dos títulos abriendo por encima de los 100 millones de dólares en un fin de semana. Eso no es casualidad: es el resultado de comprender que una generación entera creció con estos universos como primera mitología.
Pero precisamente ahí reside la tensión cultural más interesante. La película tiene un Rotten Tomatoes del 40%, uno de los peores entre grandes blockbusters recientes, y sin embargo el público le otorgó una A– en CinemaScore y cinco estrellas en PostTrak entre las familias. ¿Es la crítica especializada irrelevante frente al juicio masivo? ¿O hay algo que los críticos ven —una cierta superficialidad, una negativa a trascender el producto— que el público emocionalmente vinculado simplemente no procesa como defecto?
La respuesta honesta es que ambas lecturas son válidas y no se excluyen. «The Super Mario Galaxy Movie» es exactamente lo que promete: un espectáculo generoso, ruidoso, colorido y lleno de afecto por su material fuente. Lo que no es —y lo que posiblemente nunca se propuso ser— es cine que trascienda el momento de consumo. En el contexto de un mercado donde los estudios buscan franquicias capaces de sostener parques temáticos, videojuegos, merchandise y secuelas, eso es exactamente suficiente. La pregunta más incómoda es si «suficiente» debería bastarnos.
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Un cohete bien construido sin destino inesperado
«The Super Mario Galaxy Movie» es, por encima de todo, un producto de entretenimiento familiar ejecutado con maestría técnica y calculada inteligencia comercial. Illumination sabe lo que hace: Christopher Meledandri lleva 16 años construyendo hits con una consistencia que pocos pueden igualar. La película divierte, emociona en los momentos correctos y ofrece una experiencia visual que justifica la sala oscura.
Lo que le falta es el salto hacia algo mayor. El universo de «Super Mario Galaxy» —con su melancolía subyacente, su soledad cósmica, su exploración de mundos diminutos y grandiosos a la vez— tenía el potencial para algo más cercano a «Spider-Man: Into the Spider-Verse» que a una entrega estándar de Illumination. No llegó ahí. Y eso, siendo generosos, es lo único que separa a esta película de la grandeza que sus imágenes a veces sugieren.
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Ver Política →«Cuando un plomero en mamelucos rojos puede abrir 372 millones de dólares en un fin de semana, la industria cinematográfica no necesita héroes trágicos ni villanos complejos. Necesita franquicias. Y eso, quizás, dice más sobre nosotros como audiencia que sobre ellos como cineastas.»
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