SANTO DOMINGO.-El canciller de la República Dominicana, este es bisonteexplicó durante su participación en La Agenda Semanal los alcances de la misión multinacional de seguridad desplegada en Haitílas contribuciones que ha realizado el Gobierno dominicano para respaldar sus operaciones y las razones históricas, jurídicas y estratégicas por las que el país no participa directamente en las acciones de combate contra las pandillas haitianas.
Durante su intervención, De todos modos señaló que la misión multinacional, identificada en la exposición como la Fuerza de Supresión de Pandillas (GCF), tiene como objetivo apoyar a los organismos de seguridad del Gobierno haitiano en sus esfuerzos por combatir las bandas criminales y recuperar el control del territorio, dentro del marco jurídico de las Naciones Unidas y en coordinación con las autoridades de Haití.
El funcionario explicó que se trata de una estructura multinacional con componentes policiales, militares y civiles, cuyas operaciones están orientadas a enfrentar las organizaciones criminales, proteger infraestructuras críticas, combatir el tráfico ilícito y otras actividades delictivas, y facilitar el acceso de la asistencia humanitaria a las comunidades afectadas por la crisis de seguridad.
De acuerdo con las cifras presentadas durante el programa, la misión cuenta con la participación de Bangladesh, Chad, Jamaica, Guatemala, Mongolia, Sri Lanka y El Salvador. Al momento de la exposición, tenía desplegados aproximadamente 2,181 efectivos, con la meta de alcanzar los 5,500 en los siguientes tres meses.
De todos modos indicó que, ante las dificultades que enfrenta Haití para recibir personal, equipos y suministros por sus puertos y aeropuertos, la República Dominicana ha asumido un papel de coordinación logística para facilitar el tránsito y despliegue de los contingentes internacionales que se incorporan a las operaciones.
El canciller destacó que la contribución dominicana no se limita a la coordinación fronteriza, sino que incluye aportes económicos directos y distintas facilidades para respaldar las labores de la misión multinacional.
Según detalló, el Gobierno dominicano ha realizado una contribución económica directa de aproximadamente 20 millones de dólares para apoyar los esfuerzos relacionados con la seguridad en Haití.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoAsimismo, explicó que las autoridades dominicanas coordinan el tránsito de contingentes internacionales, la movilización de suministros y el traslado de cargas destinadas a la misión, en respuesta a las limitaciones de acceso que existen en territorio haitiano.
Entre las acciones de cooperación también mencionó el apoyo a las evacuaciones médicas de personal civil y militar que resulta afectado durante incidentes vinculados con las operaciones. En estos casos, República Dominicana facilita el traslado de los afectados a centros médicos del país para que puedan recibir atención.
De todos modos precisó que, desde el inicio de estas operaciones hasta la fecha de la exposición, el Gobierno dominicano había invertido aproximadamente US$1,061,000 en las labores de evacuación médica.
A estas contribuciones se suman las autorizaciones para el tránsito de cargamentos de sangre, la facilitación de salvoconductos y los cruces fronterizos necesarios para movilizar personal y suministros.
El ministro también hizo referencia a la autorización de operaciones aéreas humanitarias y al apoyo para trasladar la carga militar que recibe la misión multinacional, medidas que permiten sostener parte de la logística necesaria para el despliegue de los contingentes.
Durante su intervención, el canciller mencionó, además, la coordinación realizada con el Gobierno de Alemania para facilitar el tránsito de efectivos de Bangladesh por territorio dominicano.
Explicó que este proceso formaba parte de los esfuerzos de cooperación logística desarrollados por el país para permitir que los contingentes internacionales puedan llegar a Haitítomando en cuenta las dificultades que presenta la infraestructura de transporte haitiana.
Esta colaboración, según lo expuesto, refleja el papel de la República Dominicana como punto de apoyo para determinadas operaciones de carácter internacional, sin que ello signifique su incorporación directa a las acciones armadas contra las pandillas.
Uno de los puntos centrales de la conversación en La Agenda Semanal fue la explicación sobre las razones por las cuales la República Dominicanapese a su cooperación con los esfuerzos internacionales, no forma parte directamente de las operaciones de supresión de pandillas en Haití.
De todos modos abordó el tema desde una perspectiva histórica, social y jurídica, tomando en consideración la relación entre ambos países y las particularidades que caracterizan a los Estados que comparten una frontera.
En ese contexto, se explicó que las operaciones de paz de las Naciones Unidas se sustentan tradicionalmente en principios como el consentimiento de las partes, la imparcialidad y las restricciones al uso de la fuerza, elementos que deben considerarse al determinar la participación de los Estados en intervenciones internacionales.
La exposición también destacó que la participación directa de un país fronterizo en operaciones de seguridad dentro del territorio de su vecino puede generar circunstancias particulares que deben ser evaluadas cuidadosamente.
Entre los principales riesgos mencionados figura la posibilidad de que la historia de las relaciones bilaterales influya en la percepción de imparcialidad de la intervención. En el caso dominicano-haitianolos antecedentes históricos podrían incidir en la forma en que determinados sectores interpreten una presencia militar dominicana en Haití.
Otro factor señalado fue el riesgo de que incidentes con víctimas o bajas de uno u otro lado involucren directamente a ambos países en una dinámica de confrontación, haciendo más compleja la gestión de la crisis.
También se mencionó la importancia de preservar la legitimidad y credibilidad de las acciones internacionales, evitando que una intervención directa sea interpretada como una intención de ejercer control territorial o influencia política sobre el país vecino.
Finalmente, se advirtió sobre el riesgo de una escalada regional, debido a que una participación directa podría incrementar las tensiones bilaterales y ampliar las consecuencias del conflicto.
En ese sentido, la posición expuesta durante el programa fue que la República Dominicana debe mantener su cooperación con los esfuerzos internacionales por medio de mecanismos económicos, logísticos, humanitarios y diplomáticos, sin integrarse directamente a las operaciones de combate contra las pandillas en territorio haitiano.
Durante la conversación también se planteó la importancia de que la República Dominicana continúe preparando sus instituciones de seguridad y defensa ante posibles escenarios derivados de la situación haitiana.
Se señaló que la preparación responde a la necesidad de anticiparse a eventuales contingencias en un contexto que continúa siendo complejo para la seguridad regional.
La exposición destacó que la crisis haitiana podría atravesar un momento determinante en función de los resultados de los esfuerzos internacionales para reducir la capacidad operativa de las pandillas y fortalecer las instituciones responsables de garantizar la seguridad.
En ese contexto, se consideró necesario que las autoridades dominicanas mantengan la vigilancia, la coordinación interinstitucional y la capacidad de respuesta ante cualquier situación que pudiera tener repercusiones en el territorio nacional.
La preparación de las instituciones dominicanas, según el planteamiento presentado, no debe confundirse con una participación directa en las operaciones multinacionales, sino entenderse como parte de las responsabilidades del Estado en materia de prevención y protección de su territorio.
Como parte de la explicación sobre la coordinación entre ambos países en situaciones de seguridad, durante la intervención se recordaron dos episodios de secuestro que requirieron gestiones de las autoridades dominicanas ante sus homólogos haitianos.
El primero ocurrió en marzo de 2021, durante la presidencia de jovenel moïsecuando dos jóvenes que se encontraban filmando una película en Haití fueron secuestrados.
Según lo relatado, las autoridades dominicanas se comunicaron con sus interlocutores haitianos para expresar su preocupación por el caso y solicitar que se adoptaran las medidas necesarias. Posteriormente, se produjo la liberación de los jóvenes.
El segundo episodio tuvo lugar, según la referencia ofrecida durante el programa, en abril de 2022, cuando fue secuestrado un funcionario vinculado a la Embajada Dominicanaidentificado como el asesor agrícola de apellido Guillén.
Para ese momento, jovenel moïse había sido asesinado y ariel henry encabezaba el Gobierno haitiano como primer ministro. Ante la situación, se explicó que se estableció comunicación con Enrique para solicitar acciones inmediatas dirigidas a resolver el caso.
Estos antecedentes fueron mencionados como ejemplos de las gestiones que pueden requerirse cuando situaciones de inseguridad en Haití afectan a personas vinculadas con la República Dominicana y hacen necesaria la coordinación directa entre las autoridades de ambos países.
Cooperación sin intervención directa
Las declaraciones de este es bisonte en La Agenda Semanal permitieron exponer las distintas dimensiones de la participación dominicana en los esfuerzos internacionales relacionados con la crisis haitiana: desde el aporte económico y la facilitación del tránsito de contingentes hasta la asistencia médica, la cooperación humanitaria y la coordinación con otros gobiernos.
- Al mismo tiempo, la exposición puso de relieve las consideraciones históricas, jurídicas y estratégicas que enmarcan la decisión de no incorporarse directamente a las operaciones de combate contra las pandillas.
- La posición presentada por el canciller se centra en mantener el respaldo a los esfuerzos dirigidos a mejorar las condiciones de seguridad en Haití, al tiempo que la República Dominicana preserva su capacidad de respuesta y protege sus propios intereses de seguridad nacional.
De esta manera, el Gobierno dominicano mantiene una participación de apoyo a la cooperación internacional mediante mecanismos logísticos, económicos y humanitarios, mientras continúa dando seguimiento a la evolución de la situación haitiana y a sus posibles implicaciones para la estabilidad de la isla y la seguridad regional.
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