NASA financia el desarrollo de CHISPAunos robots voladores esféricos que podrían explorar las cuevas de Titánla luna de Saturno.
El proyecto utiliza propulsión iónica y busca avanzar en una tecnología capaz de desplazarse por terrenos subterráneos difíciles de recorrer con un rover convencional.
Cómo son los robots que NASA quiere llevar a las cuevas de Titán
Los Chispa Aerobot son pequeños vehículos voladores diseñados para explorar el particular terreno de Titán. El proyecto recibió una financiación inicial dentro del programa Conceptos avanzados innovadores de la NASA (NIAC).
CHISPA significa Propulsión de estado sólido para el reconocimiento autónomo del Karst y está liderado por Daniel Drewprofesor asistente de la Universidad de Hawái en Mānoa.
La propuesta busca aprovechar la movilidad aérea para recorrer las cuevas y hundimientos subterráneos de Titán, donde un vehículo terrestre tendría dificultades para avanzar.

Por qué Titán es un objetivo para los nuevos Aerobots
Titán cuenta con ríos, lagos y mares de hidrocarburos como metano y etano. También presenta un terreno de tipo kárstico con estructuras subterráneas, incluidos hundimientos y cuevas.
Según NASAla luna de Saturno es uno de los cuerpos más parecidos a la Tierra dentro de nuestro sistema solar. En ese escenario, los vehículos voladores podrían ofrecer una alternativa para explorar zonas de difícil acceso.

El objetivo de SPARK es desarrollar una tecnología capaz de moverse dentro de esas estructuras sin alterar de manera significativa las capas de hidrocarburos relevantes para la investigación científica.
Qué propulsión usarán los robots SPARK de NASA
El proyecto utilizará Propulsión de iones electrohidrodinámicos (EHD). Daniel Drew trabaja con este tipo de tecnología desde sus años de posgrado en la Universidad de California, Berkeley.
Entre las ventajas que el investigador atribuye al sistema aparecen la maniobrabilidad, la autonomía, la resistencia y el bajo nivel de ruido. También permitiría reducir las alteraciones provocadas por el movimiento del vehículo.

La tecnología es de estado sólido, por lo que tiene menos componentes que otros sistemas de propulsión. Sin embargo, Drew reconoce una limitación importante: su eficiencia todavía es baja.
Según el investigador, sin un avance significativo será difícil que la propulsión EHD compita con sistemas convencionales como rotores y motores a reacción para la mayoría de las aplicaciones terrestres.

Cuándo podrían llegar los Aerobots a Titán
El proyecto SPARK acaba de comenzar una fase 1 de nueve meses. Después debería superar una segunda etapa de hasta dos años para que una misión pueda resultar más viable.
La misión Libélula de NASA tiene actualmente como objetivo un lanzamiento en 2028. Drew explicó que todavía no está claro si SPARK podría estar listo a tiempo para incorporarse a esa misión.
Un eventual retraso de Dragonfly podría abrir nuevas posibilidades para sumar los Aerobots durante una etapa posterior de la misión.

El antecedente de Ingenuity que inspira a los Aerobots
Drew espera que CHISPA pueda convertirse en un antecedente para la exploración aérea de las cuevas de Titán, de manera similar al papel que tuvo Ingenio en Marte.
El helicóptero de NASA realizó 72 vuelos en Martemás de diez veces la cantidad prevista originalmente para esa demostración tecnológica.

La idea es que los pequeños vehículos puedan aportar una nueva capacidad de exploración en un entorno donde la movilidad aérea puede resultar especialmente útil.
Qué busca probar NASA durante la primera etapa del proyecto SPARK
Durante los nueve meses de la primera fase, Drew y su equipo planean diseñar experimentos y estudiar qué componentes deben priorizarse.
El equipo también analizará aspectos vinculados con la potencia y los efectos térmicos sobre el sistema energético de los robots.

Entre los colaboradores del proyecto se encuentran Ethan Schaler y Jacob Izraelevitzdel Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA, y Michael Malaskadel Instituto de Ciencias Espaciales Blue Marble.
Además de Titán, Drew considera que la tecnología podría tener aplicaciones en aeronaves eléctricas, drones para interiores y pequeñas flotas de vehículos voladores. El investigador, sin embargo, remarcó que su baja eficiencia limita por ahora esos posibles usos.
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