SANTO DOMINGO, RD.- En el marco del simposio internacional “Filosofía de la ciencia, ética y futuro humano”, organizado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a través de la Escuela de Filosofía de la Facultad de Humanidadesel reconocido filósofo Víctor Gómez Pin impartió la conferencia titulada “Persistente reto filosófico (Mecánica cuántica) versus desafío meramente potencial (singularidad tecnológica)”.
Durante su exposición, el especialista contrapuso el impacto epistemológico y ontológico real que la mecánica cuántica ha supuesto durante más de un siglo frente a las interrogantes contemporáneas vertidas sobre la llamada singularidad tecnológica y la inteligencia artificial.
Al abordar la física cuántica, Gómez Pin precisó que la mecánica cuántica constituye el formalismo matemático de este campo, desarrollado por figuras como Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg. El catedrático aclaró que la célebre paradoja del gato de Schrödinger no fue una defensa conceptual, sino una postura irónica e irritada de su autor para evidenciar los límites insoportables a los que llegaba la disciplina.
Asimismo, recordó la severa crisis existencial vivida por los físicos de la época frente a este rompecabezas conceptual, llegando en casos extremos al suicidio, como ocurrió con Paul Ehrenfest.
El conferencista rememoró el emblemático Congreso de Bruselas de 1927, hito que puso en cuestión la imagen tradicional del mundo a partir de las explicaciones de Max Planck en 1900 y de Albert Einstein en 1905 sobre la radiación del cuerpo negro y el efecto fotoeléctrico.
El ponente explicó que el misterio cuántico radica en el paso de un continuo ondulatorio a la discontinuidad de los números enteros, desafiando la distinción aristotélica fundamental entre magnitudes continuas y discretas, lo cual conmovió los cimientos de la tradición filosófica encabezada por pensadores como Descartes y Leibniz.
En contraste con la física cuántica, Gómez Pin analizó la inteligencia artificial y la denominada singularidad tecnológica, catalogándolas como una competencia directa a la búsqueda de inteligibilidad propia de la filosofía. Apoyándose en las tesis del filósofo John Searle, sostuvo que los sistemas de inteligencia artificial actuales operan bajo una pura sintaxis desprovista de semántica, al carecer de la distinción entre significante y significado que caracteriza al lenguaje auténtico.
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Ver noticias nacionales Análisis político completoPara fundamentar la condición humana, el expositor recurrió a las Categorías de Aristóteles, recordando que el ser humano se distingue en el reino animal por ser técnico (technites) y por su capacidad de elaborar silogismos. A diferencia de los códigos de señales animales —como la danza de las abejas—, el lenguaje humano no solo transmite información, sino que permite emitir juicios cognoscitivos, éticos y estéticos que hacen posible la poesía, la ciencia y la interpretación del mundo.
En ese orden, el filósofo reflexionó sobre la creciente dependencia hacia la burocracia digital y la tecnología cotidiana, citando la noción de los «señores del aire» planteada por Javier Echeverría. Gómez Pin observó cómo las personas interactúan con herramientas algorítmicas como Gemini, advirtiendo que, más allá de la asistencia técnica, la capacidad irreductible del ser humano radica en su emisión ininterrumpida de juicios sobre la realidad, ya sea en estado de vigilia o durante el sueño.
El encuentro concluyó resaltando el compromiso ético con la formación docente y la transmisión del pensamiento crítico, rememorando el legado de las reformas educativas emprendidas desde el siglo XIX que, a pesar de los obstáculos dogmáticos de su tiempo, sentaron las bases del desarrollo pedagógico y humano.
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