El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, reforzó esta semana su alianza con el Gobierno de Estados Unidos y respaldó abiertamente la estrategia de la administración de Donald Trump para combatir a los carteles de narcotráfico y a las organizaciones criminales transnacionales que amenazan la seguridad del hemisferio occidental.
Durante una visita de alto nivel a Quito, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, destacó a Ecuador como uno de los socios más firmes de Washington en la lucha contra las redes del narcotráfico. La reunión con Noboa evidenció el creciente acercamiento entre ambos gobiernos y una estrategia de seguridad que prioriza la acción directa contra organizaciones que cuentan con estructuras internacionales, enormes recursos financieros y capacidad para desafiar la autoridad de los Estados.
Rubio advirtió que los países que no enfrenten decididamente a estas organizaciones corren el riesgo de perder el control de partes de su territorio. El funcionario comparó la expansión de los carteles con un cáncer que continúa creciendo hasta poner en riesgo la existencia misma del Estado.
La administración Trump ha endurecido significativamente su postura contra estas organizaciones. En 2025, Estados Unidos designó como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) a varios de los principales carteles que operan en el continente, entre ellos el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La medida amplió las herramientas disponibles para Washington contra sus estructuras financieras, logísticas y operativas.
Ecuador, por su parte, se ha convertido en un punto estratégico de la ofensiva debido a su ubicación entre Colombia y Perú, dos importantes productores de cocaína. Las autoridades ecuatorianas sostienen que organizaciones criminales locales funcionan como intermediarias y operadores de redes vinculadas con poderosos carteles mexicanos.
En este contexto, Estados Unidos designó también como organización terrorista extranjera a la banda ecuatoriana Los Tigueronesdespués de medidas similares contra Los Chone Killers y Los Lobos.
Noboa defendió la decisión y afirmó que estos grupos dejaron de ser simples bandas criminales para convertirse en estructuras con alcance internacional y capacidades que amenazan directamente la soberanía ecuatoriana. El mandatario ha convertido la recuperación del control territorial y la lucha contra el narcotráfico en una de las prioridades de su gobierno.

La cooperación también se trasladó al ámbito marítimo. A comienzos de septiembre, fuerzas ecuatorianas trabajaron junto con la Armada estadounidense en una operación en el Pacífico oriental que terminó con la incautación y posterior hundimiento de una embarcación utilizada como estación flotante de reabastecimiento para traficantes de drogas.
Para Daniel Noboa, este tipo de operaciones demuestra que Ecuador está dispuesto a recuperar el control de sus aguas territoriales y de sus puertos mediante una cooperación estrecha con Washington. El mandatario destacó que actuar junto a Estados Unidos permite interrumpir de manera más efectiva las rutas utilizadas por las organizaciones narcotraficantes.
La operación forma parte de una amplia política impulsada por Trump, quien autorizó el uso de la fuerza militar contra determinados carteles de narcotráfico. La estrategia representa un cambio respecto de enfoques anteriores y busca tratar a las organizaciones criminales transnacionales como amenazas de seguridad nacional y no únicamente como un problema policial.

Durante su visita, Noboa también condecoró a Rubio con la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito de Ecuador, en reconocimiento a la cooperación entre ambos países. El presidente ecuatoriano sostuvo que la colaboración estadounidense contribuye a fortalecer la seguridad de Ecuador, Estados Unidos y el resto de la región.
El canciller ecuatoriano, Roberto Kury, describió a su país como un aliado »leal, activo y decisivo» de Washington en la lucha contra las redes criminales. La declaración refleja la intención de Quito de profundizar la coordinación con la administración Trump y respaldar una política regional más agresiva frente al narcotráfico.
Rubio también puso presión sobre México, al reconocer que el gobierno de ese país ha incrementado sus esfuerzos contra los carteles, pero señalar que las medidas siguen siendo insuficientes. El secretario destacó los asesinatos de candidatos políticos, jueces y periodistas como evidencia del poder que las organizaciones criminales han alcanzado en territorio mexicano.

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