Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
virus. No afecta a los seres humanos, pero constituye una entidad de importancia sanitaria internacional y de notificación obligatoria.
Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoEl especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
virus. No afecta a los seres humanos, pero constituye una entidad de importancia sanitaria internacional y de notificación obligatoria.
Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
virus. No afecta a los seres humanos, pero constituye una entidad de importancia sanitaria internacional y de notificación obligatoria.
Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
virus. No afecta a los seres humanos, pero constituye una entidad de importancia sanitaria internacional y de notificación obligatoria.
Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
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Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
virus. No afecta a los seres humanos, pero constituye una entidad de importancia sanitaria internacional y de notificación obligatoria.
Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
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Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
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Según informó el especialista, el caso estaría relacionado con 81 búfalos de agua importados desde Centroamérica en julio pasado, cuyos análisis realizados en el país habrían arrojado resultados a mediados de agosto, posteriormente confirmados mediante pruebas efectuadas en Estados Unidos a finales de ese mismo mes.
El profesional consideró indispensable que las autoridades informen públicamente qué tipo de pruebas fueron realizadas, los resultados obtenidos, el serotipo identificado, si ya ha sido determinada, las condiciones de cuarentena de los animales y los criterios utilizados para autorizar su movilización hacia una finca.
Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.
Santo Domingo.– El médico veterinario y docente universitario, doctor Radhamés Silverio Céspedes alertó sobre la detección en República Dominicana de la enfermedad viral conocida como *lengua azul, que afecta principalmente a rumiantes como ovinos, bovinos y caprinos. También advirtió sobre las posibles consecuencias sanitarias, productivas y comerciales que tendría su propagación en el territorio nacional.
Silverio, docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), profesional de larga trayectoria en el servicio público pecuario y dirigente nacional del partido Fuerza del Pueblo (FP) explicó que la lengua azul es una enfermedad viral también conocida como fiebre catarral obina. Es transmita principalmente por i
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Silverio explicó que la importancia del problema no se limita a las manifestaciones clínicas que pueda provocar la enfermedad, sino que incluye sus posibles repercusiones sobre el estatus zoosanitario del país, la movilización y comercialización de animales, material genético y determinados productos y subproductos de origen animal.
Advirtió que la situación merece especial atención porque se produce mientras la República Dominicana continúa enfrentando la Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad que desde su reaparición ha provocado importantes pérdidas económicas y productivas a la porcicultura nacional.
“Ahora estamos ante un evento sanitario que obliga a proteger también nuestra ganadería bovina, ovina y caprina. Lo fundamental es determinar rápidamente si se trata de una situación limitada a los animales involucrados o si existe circulación del virus en otros hatos y rebaños del país”, expresó.
El especialista hizo un llamado al Ministerio de Agricultura y a la Dirección General de Ganadería para que adopten, con carácter preventivo y de acuerdo con los protocolos sanitarios nacionales e internacionales, un conjunto de medidas dirigidas a contener cualquier posible propagación.
Entre ellas señaló la inmovilización sanitaria y vigilancia de los hatos bajo investigación; rastreo del origen, transporte y movimientos de los animales; ampliación del muestreo epidemiológico en bovinos, ovinos, caprinos y búfalos relacionados; confirmación mediante pruebas virológicas y serológicas; e identificación del serotipo involucrado.
Asimismo, recomendó establecer una vigilancia entomológica intensiva del vector Culicoides en las explotaciones afectadas y zonas de riesgo, fortalecer las medidas de control del insecto y evaluar técnicamente la pertinencia de una estrategia de vacunación una vez conocido el serotipo y la extensión epidemiológica del problema.
Silverio recordó que en 2022 se habría detectado la enfermedad en ovinos mantenidos bajo condiciones de cuarentena, situación que, según explicó, era diferente porque los animales permanecían bajo control sanitario. En el presente caso, sostuvo, la información disponible indica que la detección habría ocurrido después de la movilización de animales hacia una explotación pecuaria.
“Esto obliga a determinar con absoluta transparencia si se cumplieron integralmente los protocolos de importación, cuarentena, diagnóstico y liberación de los animales, y si las instalaciones cuarentenarias existentes tienen capacidad suficiente para manejar importaciones de esta magnitud”, manifestó.
El docente universitario señaló que durante los últimos años ha advertido, junto a otros profesionales del sector, sobre la necesidad de fortalecer los programas nacionales de bioseguridad, vigilancia epidemiológica, cuarentena y asistencia veterinaria, dotándolos de suficientes recursos presupuestarios, tecnológicos y humanos.














































































