Un ministro recorre una plantación de plátano. Una gobernadora sonríe junto a un senador. Se entregan miles de plantas de coco y guanábana ante las cámaras. La escena, replicada en el comunicado oficial del Ministerio de Agricultura, presenta la reapertura del Proyecto de Desarrollo Agropecuario Valle de Juancho (Prodevaj) como un hito para Pedernales y toda la región Enriquillo. Pero detrás de la fotografía institucional queda una pregunta que el propio comunicado no responde: si Prodevaj era, según las autoridades, una de las demandas más sentidas de productores, juntas de regantes y organizaciones de la sociedad civil durante años, ¿por qué la reactivación llega recién ahora, y bajo qué diagnóstico técnico se decidió el momento?
El anuncio se sustenta en el cumplimiento del Decreto 668-9, marco que —según informó la institución— habilita el protocolo de reapertura de Prodevaj. Como parte de las primeras medidas, el Ministerio designó a Luis Terrero como administrador del proyecto, con la responsabilidad de conducir el proceso de reorganización y recuperación. De acuerdo con el comunicado, también fueron entregadas más de 100 mil plantas de coco y guanábana, orientadas a diversificar la producción y ampliar las áreas cultivadas en beneficio de los productores de la zona.
La actividad fue encabezada por el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, acompañado por el viceministro de Producción Agrícola y Mercadeo, Juan Antonio Gómez Willians; el senador de Pedernales, Secundino Velázquez Pimentel; los diputados Mery Antonia Mercado García de Contreras y Rafael Antonio Pérez Gómez; y las gobernadoras de Barahona, Oneifa Catalina Féliz, y de Pedernales, Edirda de Óleo. La comitiva también visitó la Regional Agropecuaria Sur, donde el ministro sostuvo un encuentro con personal técnico y administrativo, y recorrió una plantación de plátano junto a técnicos de la institución. Según el Ministerio, la reapertura de Prodevaj forma parte de la estrategia del gobierno de Luis Abinader para rescatar proyectos agrícolas estratégicos y fortalecer la seguridad alimentaria.
Hasta aquí, los hechos verificables que ofrece el propio comunicado. Lo que no ofrece es, precisamente, lo que permitiría evaluar si esta reapertura de Prodevaj es una política pública sostenida o un anuncio puntual sin métricas de seguimiento. El texto institucional no detalla el monto de inversión destinado al proyecto, ni el presupuesto asignado a la gestión de Luis Terrero, ni un cronograma de metas verificables para los próximos meses. Tampoco explica qué ocurrió durante los años en que Prodevaj permaneció inactivo: quién administró —o dejó de administrar— la infraestructura, qué pérdidas productivas dejó ese periodo para los agricultores de Pedernales, ni si existió alguna evaluación técnica previa que sustente por qué el protocolo se activa en este momento y no antes.
La designación de un administrador, aunque necesaria, no equivale por sí sola a una reforma estructural. La experiencia de otros proyectos agropecuarios estatales en el país muestra que la dependencia de figuras individuales, sin mecanismos institucionales de control y rendición de cuentas, suele traducirse en ciclos de auge y abandono que se repiten con cada cambio de gestión. La entrega de 100 mil plantas de coco y guanábana es una cifra que suena contundente en un comunicado, pero sin información sobre el área total a cultivar, la tasa de supervivencia esperada de las plantas o el acompañamiento técnico posterior, resulta imposible para la ciudadanía —o para el propio productor de Juancho— medir si esa entrega se traducirá en producción real o en una estadística de inauguración.
La presencia simultánea de senador, diputados y dos gobernadoras en el acto tampoco es un detalle menor. Cuando un protocolo administrativo se convierte en un evento con cobertura política amplia, cabe preguntarse si el criterio que ordena los tiempos del anuncio responde a una planificación técnica del Ministerio de Agricultura o a una agenda de visibilidad institucional. Esto no implica una acusación de manipulación; implica, simplemente, que la transparencia sobre plazos, presupuesto y metodología de evaluación debería acompañar cualquier anuncio de esta naturaleza, precisamente para despejar esa duda legítima.
La reapertura de Prodevaj puede ser, efectivamente, una buena noticia para los productores de Pedernales y de toda la región Enriquillo. Pero una buena noticia sin cifras, sin cronograma y sin mecanismos públicos de seguimiento es también una promesa que el tiempo —no el comunicado— tendrá que verificar. ¿Bastará una gira ministerial y la entrega de plantas para revertir años de abandono en Valle de Juancho, o el verdadero examen de esta reapertura llegará cuando las cámaras se retiren y haya que rendir cuentas de resultados concretos?
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