El Dr. Cherti dice que las decisiones de los futbolistas pueden estar determinadas por «consideraciones profesionales, emocionales y políticas», incluidas las expectativas familiares u oportunidades internacionales que de otro modo no habrían tenido.
Por ejemplo, Ibrahim Mbaye jugó para Francia en todos los niveles juveniles, pero el año pasado, a la edad de 17 años, hizo un anuncio sorpresa de que jugaría para Senegal, el país natal de su madre.
“Nunca me arrepentiré de haber elegido jugar con Senegal porque fue una decisión que vino del corazón”, dijo entonces al canal senegalés RTS.
Otros, como el exdefensa del Real Madrid Pepe, optan por representar al país en el que se naturalizaron.
Según medios brasileños citando a su padre, Pepe rechazó la oferta de representar a Brasil en 2006 y eligió Portugal, donde vivía y jugaba desde 2001.
Terminó enfrentándose a su país de origen en un acalorado partido de la fase de grupos en la Copa del Mundo de 2010.
“Nunca me he arrepentido de mi decisión de convertirme en portugués”, dijo en aquel momento en rueda de prensa. “Veo enfrentar a Brasil como cualquier otro partido: siempre honraré los colores de Portugal”.
A veces el reclutamiento puede ser inesperado. En 2018, Roberto Lopes, nacido en Dublín y cuyo padre es caboverdiano, recibió un mensaje del seleccionador del país, Rui Aguas, a través de LinkedIn, preguntándole si estaría interesado en jugar en la selección nacional.
Lopes, que juega en el equipo irlandés Shamrock Rovers, ignoró el mensaje durante meses, pensando que era spam, antes de darse cuenta de su error. «Me sentí muy grosero», le dijo Lopes a BBC Sport.
El defensa se convirtió en uno de los héroes del empate sin goles de Cabo Verde contra España, campeona de Europa, el 15 de junio.
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