Cuando una institución del Estado dominicano necesita tres páginas para explicar por qué las obras no han comenzado, algo merece atención. El Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) publicó un extenso comunicado sobre el Proyecto de Mejoramiento del Abastecimiento de Agua y Servicios de Aguas Residuales para Moca y Gaspar Hernández, financiado por el Banco Mundial mediante el préstamo BIRF 9242-DO. El texto está redactado con precisión técnica y abundante vocabulario fiduciario. Lo que no tiene es una respuesta directa a la pregunta que importa a miles de familias en la provincia Espaillat: ¿cuándo habrá agua potable y saneamiento funcionando en sus hogares?
El proyecto, la deuda histórica y el reloj que no para
El Proyecto Moca–Gaspar Hernández nació como respuesta a una necesidad estructural histórica: la precariedad en el acceso al agua potable y al saneamiento en dos de los municipios más importantes de la provincia Espaillat. El financiamiento del Banco Mundial, a través del préstamo BIRF 9242-DO, representó una oportunidad concreta para transformar esa realidad.
Según la información oficial, el ciclo original del proyecto comprendía el período 2022–2026. Pero al cierre de junio de 2026, el Inapa reporta desembolsos acumulados de aproximadamente US$13.1 millones y una ejecución financiera de unos US$8.16 millones. El dato más relevante —que la institución entierra entre tecnicismos— es que el proyecto ya fue extendido formalmente hasta mayo de 2028, dos años más allá del plazo original, «para garantizar la contratación, ejecución y cierre adecuado de las principales intervenciones previstas.»
Traducción al español sin tecnicismos: el proyecto no terminará cuando debía terminar.
Lo que el Inapa describe como «avances» incluye estudios de factibilidad, levantamientos topográficos, diagnósticos de redes, consultas comunitarias, adquisición de un terreno, fortalecimiento institucional de Coraamoca, y compra de camiones hidrosuccionadores. Actividades preparatorias, en su mayoría. Las obras físicas principales de alcantarillado —la razón de ser del proyecto— aún están en fase de evaluación de ofertas o en simple «posicionamiento de equipos en campo.»
Lo que el comunicado dice y lo que omite
El Inapa precisa que el proceso de licitación para las redes colectoras del alcantarillado sanitario de Moca y la rehabilitación de la PTAR Las Colinas fue lanzado el 5 de febrero de 2026 y las ofertas fueron recibidas el 19 de mayo de 2026. A la fecha del comunicado, ese proceso está «en etapa de evaluación técnica.» Es decir, a más de cuatro meses del lanzamiento de la licitación, todavía no hay contrato adjudicado ni obra iniciada.
Para Gaspar Hernández, la situación es similar: los procesos de contratación de redes colectoras y la nueva planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) avanzan, según el Inapa, «conforme a las etapas de recepción de ofertas, evaluación técnica, preparación para adjudicación y contratación.» Cronología real: los equipos de supervisión apenas comenzaron su «posicionamiento en campo» el 11 de junio de 2026, con expectativas de inicio físico «a partir de julio de 2026.»
El comunicado menciona también que equipos especializados para la Planta Potabilizadora La Dura —cuyo contrato de rehabilitación inició en marzo de 2026— deben ser importados desde el exterior, y se prevé su llegada entre octubre y noviembre de 2026. Sin esos equipos, la planta no puede operar plenamente.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoLa auditoría financiera externa, señala el Inapa, «refleja un manejo financiero favorable.» Ningún cuestionamiento sobre ese punto. Lo que sí merece cuestionamiento es la brecha entre los recursos ya desembolsados y los resultados físicos visibles para la población. Con más de US$8 millones ejecutados, las comunidades de Moca y Gaspar Hernández aún no cuentan con las obras de saneamiento que justificaron el préstamo.
«Con más de US$8 millones ejecutados del préstamo BIRF 9242-DO, las comunidades de Moca y Gaspar Hernández esperan aún las obras físicas de alcantarillado que justificaron el financiamiento. La extensión del proyecto hasta 2028 no es un logro institucional: es un reconocimiento implícito del retraso acumulado.»
— Análisis editorial, Despertar MatinalEl lenguaje del poder y la realidad del territorio
El Inapa sostiene que «la ejecución de operaciones financiadas por organismos multilaterales se desarrolla bajo políticas, procesos, procedimientos, desafíos, debida diligencia» que «determinan el ritmo posible de avance.» Es cierto. Los proyectos con financiamiento del Banco Mundial tienen procedimientos estrictos, y eso es conocido desde el momento en que se suscribe el préstamo.
Lo que la institución no explica es por qué el cronograma original resultó inviable, qué factores específicos generaron los retrasos, si existieron deficiencias en la planificación inicial, y qué responsabilidades institucionales —si las hay— se derivan de ejecutar en cuatro años lo que debía estar terminando ahora. La narrativa del comunicado es impecable en su construcción defensiva: todo lo que se hizo fue correcto, todo lo que falta es resultado de procesos necesarios, y la extensión del plazo fue una decisión coordinada y formal.
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Según fuentes especializadas en gestión de proyectos con financiamiento multilateral, los retrasos en proyectos del Banco Mundial en República Dominicana no son infrecuentes, pero la extensión de dos años en un proyecto de esta naturaleza merece una explicación más detallada que la provista en un comunicado institucional. La ciudadanía de Espaillat tiene derecho a saber qué ocurrió en la etapa de planificación para que el horizonte de finalización se moviera de 2026 a 2028.
⚠ Dato clave
El proyecto BIRF 9242-DO tenía como ciclo original 2022–2026. Fue extendido formalmente hasta mayo de 2028. Al cierre de junio de 2026, con US$13.1 millones desembolsados y US$8.16 millones ejecutados, las obras principales de alcantarillado en Moca y Gaspar Hernández aún no han iniciado físicamente.
La transparencia que se anuncia y la que se practica
El Inapa reiteró, al cierre de su comunicado, su «compromiso con la transparencia y la buena gestión.» La institución anuncia también que en julio se realizará una misión de seguimiento del Banco Mundial, con reuniones técnicas y visitas de campo. Eso es una señal positiva de supervisión externa.
Pero la transparencia real no se mide en auditorías con resultados «favorables» ni en comunicados técnicamente impecables. Se mide en si los ciudadanos de Moca y Gaspar Hernández pueden abrir un grifo y encontrar agua potable; en si sus aguas residuales tienen un destino sanitario digno. Eso, a cuatro años de iniciado el proyecto y con el reloj extendido hasta 2028, sigue siendo una promesa pendiente.
El Estado dominicano y el Banco Mundial tienen una responsabilidad conjunta con la provincia Espaillat. El dinero ya está comprometido. Los procesos, según el Inapa, marchan. La pregunta legítima —y que ningún comunicado institucional responde— es si quienes planificaron este proyecto con un horizonte de cuatro años tenían capacidad real para ejecutarlo, o si la extensión era previsible desde el inicio y nunca se informó con claridad a la ciudadanía.
La pregunta que importa
Si el Inapa conocía desde el inicio las complejidades de ejecutar un proyecto financiado por el Banco Mundial, ¿por qué el cronograma original prometía terminar en 2026 y la ciudadanía de Espaillat no fue informada desde el principio de que el horizonte real era 2028?











































































