Más de dos siglos después del nacimiento de Juan Bautista Alberdialgunas de las ideas que plasmó en sus obras continúan presentes en las discusiones económicas y políticas de la Argentina. Abogado, jurista, economista, diplomático, escritor y una de las figuras intelectuales más influyentes en la organización institucional del país, dedicó buena parte de sus escritos a analizar qué condiciones necesitaba la entonces joven nación para desarrollarse.
Entre sus frases más recordadas aparece una contundente afirmación sobre la relación entre libertad y generación de riqueza: “El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre, ni sabe ser rico”.
La cita pertenece a Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853obra en la que Alberdi desarrolló las bases económicas que, desde su perspectiva, estaban contenidas en la nueva Constitución.

La frase, sin embargo, forma parte de un pasaje mucho más amplio. Allí, Alberdi compara las libertades y garantías constitucionales con recursos capaces de producir prosperidad: “La Constitución que se han dado los pueblos argentinos es un criadero de oro y plata. Cada libertad es una boca mina, cada garantía es un venero”.
La metáfora sintetizaba una de las principales convicciones de su pensamiento: la riqueza de un país no dependía únicamente de los recursos que tuviera en su territorio, sino también de las instituciones que permitieran a las personas trabajar, producir, comerciar e invertir.
Qué significa la frase de Juan Bautista Alberdi sobre la libertad y la riqueza
Para comprender la expresión es necesario situarla en la Argentina de mediados del siglo XIX. Alberdi pensaba en la organización de un territorio que necesitaba incrementar su población, atraer capitales, desarrollar actividades productivas y establecer reglas que brindaran seguridad.
Desde esa perspectiva, la libertad económica no constituía para él una declaración abstracta. La posibilidad de trabajar, ejercer una industria, comerciar, disponer de la propiedad y desarrollar actividades económicas dentro de un marco jurídico eran condiciones capaces de favorecer la producción de riqueza.

Por eso utilizó la imagen de una mina. Cuando afirmó que “cada libertad es una boca mina” y “cada garantía es un venero”, no estaba hablando de oro y plata en sentido literal. Sostenía que los derechos y garantías podían convertirse en fuentes de prosperidad cuando permitían desplegar la iniciativa de los habitantes.
En el mismo pasaje reforzó esa idea con una referencia a uno de los grandes exponentes del pensamiento económico clásico: “Estas son figuras de retórica para el vulgo, pero es geometría práctica para hombres como Adam Smith”.
La mención no era casual. Las ideas de Smith tuvieron influencia sobre el pensamiento económico liberal que Alberdi tomó como referencia para analizar el funcionamiento de la economía y el papel de las libertades individuales.
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