La Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) celebró en mayo de 2026 la primera edición de su Premio a las Buenas Prácticas en Seguridad Social, distinguiendo 31 iniciativas desarrolladas por 15 entidades del sistema de salud y pensiones dominicano. Los reconocimientos abarcaron humanización de servicios, gestión del paciente, experiencia del usuario, prevención de irregularidades, protección financiera y promoción de la salud.
La pregunta que el comunicado institucional no responde es la más incómoda: si existen buenas prácticas premiables, ¿por qué tardó décadas el sistema en sistematizarlas, y qué ocurre en las instituciones que no aparecen en la lista?
Iniciativas reconocidas
31
de 15 entidades del sistema
Primera edición
2026
Premio institucionalizado por primera vez
Niveles de distinción
3
Oro, Plata y Bronce + menciones especiales
El sistema que premia sin corregirse a sí mismo
Entre las entidades galardonadas con Sello de Oro figuran el Centro Diagnóstico Especializado CEDISA, Médico Express, el Hospital Universitario Docente Traumatológico Dr. Ney Arias Lora, el Centro de Primer Nivel de Atención Lic. Wanda Cid Santos, el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), el Hospital de Especialidades Médicas Materno Infantil Dr. Paulino Reyes (HEMMI), Farmacia GBC, ARS Dr. Yunen y el Dispensario Médico Parroquial San Pablo Apóstol.
El contraste es revelador: estas instituciones no representan al conjunto del sistema, sino a una fracción que encontró condiciones para innovar. El resto —la mayoría de la red pública y prestadores rurales— queda fuera del reconocimiento no porque carezca de voluntad, sino porque opera bajo restricciones de presupuesto, infraestructura y personal que ningún premio resuelve.
El proceso de evaluación incluyó una primera fase técnica interna de la DIDA y un jurado externo con experiencia en seguridad social nacional e internacional. El criterio formal de objetividad y transparencia fue declarado. Lo que no fue declarado: cuántas entidades postularon, cuántas fueron descalificadas y por qué razones, y qué porcentaje del padrón total de prestadores participó en el proceso.
«Defender los derechos de los afiliados también implica promover la calidad, impulsar mejoras continuas y reconocer a quienes están generando cambios positivos en el sistema.»
— Elías Báez, director general de la DIDA
La declaración del director general Elías Báez reconoce implícitamente lo que los informes anuales del sistema reflejan con datos duros: la calidad no es homogénea, las mejoras no han sido continuas, y quienes generan cambios positivos son todavía excepciones, no la norma. Premiarlos es un paso. Pero una ceremonia de reconocimiento no equivale a una política de réplica obligatoria, ni a recursos para que otras instituciones adopten las mismas prácticas.
La omisión más llamativa del acto fue la ausencia de las AFP en las categorías formales de premiación. La institución anunció que en próximas ediciones serán incorporadas. Eso significa que el sistema previsional —que administra los ahorros de pensión de millones de trabajadores dominicanos— fue reconocido este año solo con una mención informal a la AFP Crecer, y no mediante criterios evaluativos comparables a los aplicados al sector salud. La asimetría no es menor.
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Las AFP no participaron en categorías formales de premiación en esta primera edición, pese a administrar los fondos de pensiones de la fuerza laboral dominicana. La DIDA anunció que serán incorporadas en futuras ediciones.
Trayectorias honradas sin contexto crítico

La ceremonia incluyó homenajes a personalidades vinculadas al desarrollo de la seguridad social dominicana: el expresidente Hipólito Mejía, el exsenador Iván Rondón, los doctores Félix Antonio Cruz Jiminián y José Joaquín Puello Herrera, la periodista Altagracia Ortiz, el economista Arismendy Díaz Santana y la AFP Crecer. El reconocimiento a trayectorias tiene valor histórico. Sin embargo, rendir tributo a quienes construyeron el sistema no puede sustituir un balance honesto sobre lo que ese sistema aún no ha logrado: cobertura universal efectiva, tiempos de espera razonables, medicamentos disponibles, pensiones dignas.
La DIDA existe porque el sistema falla. Si los afiliados recibieran siempre los servicios que les corresponden por ley, no habría necesidad de una institución que opere «24 horas al día, 7 días a la semana» para defenderlos. El propio lema institucional que cerró el discurso del director —«la DIDA llega. Y llega donde tenga que llegar»— es, al mismo tiempo, una declaración de fortaleza institucional y un reconocimiento tácito de que el sistema produce con regularidad situaciones en las que alguien tiene que llegar a corregir lo que no debió fallar.
⚠ Análisis crítico
Que la DIDA deba operar de forma ininterrumpida para defender derechos de los afiliados no es una señal de fortaleza del sistema: es evidencia de que los mecanismos ordinarios de cumplimiento no funcionan sin supervisión externa permanente.
Lo que el premio revela y lo que no dice
Reconocer 31 buenas prácticas en un sistema que tiene miles de prestadores activos implica que la tasa de innovación documentada y verificable es marginal. Eso no invalida el esfuerzo de quienes fueron premiados —al contrario, lo hace más significativo. Pero la DIDA tendría mayor impacto institucional si convirtiera este ejercicio en un mapa de brechas: no solo quién lo hace bien, sino dónde están los vacíos más graves y qué recursos se necesitan para cerrarlos.
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La primera edición de este premio es un instrumento útil que puede volverse transformador si escala hacia la rendición de cuentas. Si se queda como una ceremonia anual de reconocimientos, habrá cumplido una función de relaciones públicas institucionales. La diferencia entre los dos escenarios depende de decisiones de política pública que no se toman en un salón de actos.
La pregunta que queda
¿Cuántas de las 31 buenas prácticas reconocidas serán replicadas de forma obligatoria en el sistema, o este premio quedará como un reconocimiento sin política pública detrás?
Despertar Matinal seguirá el impacto de estas iniciativas y el proceso de incorporación de las AFP a las categorías formales de premiación en próximas ediciones.
¿Conoces un prestador con buenas prácticas que no fue reconocido? Envíanos tu testimonio a nuestros canales digitales.












































































