El nuevo secretario adjunto de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Seguralanzó una fuerte advertencia sobre la creciente presencia de empresas estatales chinas en América Latina y cuestionó el resultado de distintos megaproyectos financiados o construidos por compañías de Beijing.
A través de una publicación en X, Segura enumeró casos de obras con fallas estructurales, sobrecostos, retrasos, proyectos abandonados y cuestionamientos a procesos de contratación en distintos países de la región.
«Nuestra región está plagada de proyectos liderados por empresas estatales chinas como Sinohydro Corporation y China Railway Group Limited, donde se recortaron costos, se rompieron contratos, los gobiernos quedaron endeudados y el medio ambiente local sufrió», escribió el funcionario estadounidense.
El mensaje se enmarca en la estrategia de la administración de Donald Trump para disputar la creciente influencia económica y geopolítica de China en América Latina.
Una hidroeléctrica china con miles de fisuras en Ecuador
Uno de los principales ejemplos utilizados por Segura fue la hidroeléctrica Coca Codo Sinclairconstruida en Ecuador por la empresa china Sinohydro durante el gobierno de Rafael Correa.
La obra, una de las principales centrales eléctricas del país, comenzó a operar en 2016, pero durante años el Estado ecuatoriano se negó a recibirla formalmente debido a los problemas detectados en su infraestructura.
El caso más llamativo son las miles de fisuras encontradas en los distribuidores de acero de la central. Según información de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), en 2022 se contabilizaban 17.661 fisuras.
Las primeras grietas habían sido detectadas varios años antes y, pese a distintos trabajos de reparación, el problema continuó. En 2026, Ecuador finalmente avanzó con la recepción de la obra, aunque quedaron pendientes cuestiones vinculadas a las fallas estructurales.
La magnitud del problema llevó a Celec a iniciar un arbitraje internacional contra Sinohydromientras que las autoridades ecuatorianas negociaron posteriormente una salida con la compañía china.
Una obra millonaria financiada con deuda china
El caso también expone otro de los cuestionamientos que suelen acompañar a los grandes proyectos de infraestructura financiados por Beijing: el endeudamiento de los países latinoamericanos y la dependencia de empresas chinas para ejecutar las obras.
La construcción de Coca Codo Sinclair fue financiada en buena medida mediante un préstamo del Eximbank de China. El crédito inicial rondó los US$1.680 millonesmientras que la obra fue adjudicada a Sinohydro.
Ecuador todavía mantiene deuda con instituciones financieras chinas vinculada a este tipo de proyectos. Según datos publicados en 2025, el país debía US$1.523 millones al Eximbank de Chinadentro de una deuda mayor con entidades financieras del gigante asiático.
El resultado es particularmente polémico: una infraestructura estratégica construida por una empresa estatal china, financiada con crédito chino y que terminó acumulando miles de fallas técnicas mientras Ecuador continuaba pagando la deuda.
Perú y Guyana, otros casos señalados
Segura también mencionó otros ejemplos de la presencia china en América Latina.
En el caso de Perúel funcionario estadounidense hizo referencia a proyectos de construcción abandonados y a cuestionamientos vinculados a intentos de manipular procesos de licitación.

También señaló el caso de Guayanadonde mencionó un aeropuerto que sufrió más de una década de retrasos en su construcción y sobrecostos.
Para Segura, estos casos forman parte de un problema más amplio relacionado con la expansión de compañías estatales chinas en infraestructura estratégica de la región.
Su crítica apunta directamente a empresas como Sinohidro y China Railway Group Limiteddos gigantes vinculados al Estado chino que participan en proyectos de infraestructura alrededor del mundo.
La disputa entre Estados Unidos y China por América Latina
La advertencia de Segura llega pocos días después de que asumiera formalmente como responsable de la política estadounidense hacia el Hemisferio Occidental. Desde su llegada al cargo, el funcionario viene colocando el avance de China en América Latina entre las prioridades de Washington.
De hecho, recientemente también cuestionó la utilización de tecnología de empresas chinas como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJIa las que calificó como proveedores de tecnologías de alto riesgo para la seguridad de los países de la región.
El mensaje de fondo de Washington es claro: la administración Trump busca limitar la dependencia latinoamericana de empresas y financiamiento provenientes de Chinaespecialmente en sectores estratégicos como energía, infraestructura, tecnología y telecomunicaciones.
El caso de Coca Codo Sinclair funciona como uno de los ejemplos más contundentes de esa disputa. Una obra multimillonaria, construida por una compañía estatal china y financiada con deuda china, terminó enfrentando miles de fallas estructurales y años de conflictos entre Ecuador y la empresa constructora.
Para la Casa Blanca, este tipo de antecedentes refuerza su argumento de que los países de la región deben evaluar con mayor cuidado las condiciones y consecuencias de los acuerdos con Beijing.
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