Al menos 26 personas murieron y más de 80 resultaron heridas en una nueva oleada de ataques con drones y misiles lanzados por Rusia contra Ucrania, en una escalada de violencia que se produce a pocas horas de la entrada en vigor de un alto el fuego anunciado por Kiev y apenas días antes de una tregua propuesta por Moscú.
Los bombardeos impactaron en varias regiones del país, incluyendo las ciudades de Kramatorsk, Zaporizhzhia y Chernihiv, evidenciando la amplitud de la ofensiva. En Zaporizhzhia, al menos 12 personas murieron y más de una docena resultaron heridas, según autoridades regionales. En Kramatorsk, considerada el principal bastión bajo control ucraniano en la región de Donetsk, se registraron al menos cinco fallecidos.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, confirmó además que un ataque ruso en la ciudad de Dnipro dejó cuatro víctimas mortales adicionales. En paralelo, instalaciones estatales de gas en las regiones de Poltava y Kharkiv fueron alcanzadas durante la noche, provocando la muerte de cinco personas, entre ellas trabajadores y rescatistas, y dejando 37 heridos.
El director ejecutivo de la empresa energética estatal Naftogaz informó que los ataques causaron daños significativos en la infraestructura y generaron pérdidas en la producción, además de interrumpir el suministro de gas a cerca de 3.500 usuarios. Según explicó, se trató de un ataque combinado que incluyó vehículos aéreos no tripulados y misiles balísticos.
Zelenskyi acusó a Rusia de actuar con »cinismo absoluto» al anunciar un alto el fuego mientras continuaba con los bombardeos. »Rusia podría cesar el fuego en cualquier momento», afirmó el mandatario, quien reiteró que Ucrania responderá de manera proporcional a las acciones rusas. Kiev aseguró que respetará un alto el fuego a partir del final del martes, aunque sin fijar una fecha de finalización, manteniendo una postura condicionada a la reciprocidad.
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, había anunciado una tregua de dos días, viernes y sábado, con motivo de las conmemoraciones de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la continuidad de los ataques puso en duda la efectividad de estos anuncios y la voluntad real de reducir las hostilidades.
De acuerdo con la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó 11 misiles balísticos y 164 drones en un solo día. Aunque la mayoría fueron interceptados o neutralizados, varios lograron alcanzar sus objetivos. Analistas señalan que, si bien Ucrania ha mejorado su capacidad para derribar drones, sigue enfrentando dificultades para interceptar misiles balísticos, lo que ha llevado a reiteradas solicitudes de sistemas avanzados de defensa aérea a sus aliados occidentales.
En paralelo, Ucrania también intensificó sus operaciones dentro de territorio ruso. En la república de Chuvashia, un ataque con drones dejó dos muertos y al menos 32 heridos, incluidos menores, lo que llevó a las autoridades locales a declarar el estado de emergencia. Asimismo, un ataque ucraniano provocó un incendio en una de las mayores refinerías de petróleo de Rusiaubicada en la ciudad de Kirishi, aunque no se reportaron víctimas.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus sistemas antiaéreos derribaron 289 drones ucranianos durante la noche, reflejando la magnitud de los enfrentamientos en ambos lados del conflicto.
La intensificación de los ataques, en medio de anuncios cruzados de alto el fuego, evidencia la fragilidad de cualquier intento de tregua y subraya la persistente escalada de un conflicto que continúa sin señales claras de un cese al fuego inmediato.

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