La política dominicana tiene un patrón recurrente: cada vez que se acerca un ciclo electoral, los maestros vuelven a ocupar el centro del escenario. No como protagonistas de reformas estructurales, sino como base de respaldo para aspirantes que llegan cargados de promesas. Este sábado, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Carolina Mejía, aspirante presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), protagonizó la juramentación del Comando Nacional Magisterial C28, con la participación de más de 1,500 docentes de todo el país. La escena fue impactante. Pero la pregunta que no se pronunció en el acto es la misma que debería haberse hecho antes de que se encendieran las cámaras: ¿qué ha hecho el gobierno del PRM, del que Carolina Mejía forma parte, por la dignidad real del maestro dominicano?
El magisterio como capital político: contexto que no puede ignorarse
El acto celebrado en la UASD formalizó la constitución del Frente Magisterial C28, coordinado por Jacob Casado y con Nelly Bonilla como directora ejecutiva. También participaron la expresidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Xiomara Guante, y Fredy Fernández, secretario nacional de los Frentes Sectoriales del PRM.
Según información difundida por la propia estructura del partido, el comando integra maestros y maestras de todas las provincias del país, comprometidos a poner «su experiencia, liderazgo y capacidad organizativa» al servicio del proyecto presidencial de Mejía.
Carolina, quien también ejerció la docencia, afirmó durante su intervención que la transformación del sistema educativo comienza por dignificar a quienes dedican su vida a enseñar. «Mi compromiso con ustedes no es solamente con mejores condiciones para enseñar. Es también con mejores condiciones para vivir», expresó ante el auditorio.
Lo que no se dijo en el acto es igualmente revelador. El Ministerio de Educación (MINERD) —institución que opera bajo el gobierno del PRM desde agosto de 2020— arrastra cuestionamientos sostenidos sobre la infraestructura escolar, los concursos docentes paralizados, y las condiciones laborales del personal de apoyo. El 4% del PIB destinado constitucionalmente a educación, aunque formalmente cumplido en cifras macroeconómicas, sigue siendo disputado en su efectividad real por organizaciones sindicales del sector.
⚠ Dato clave
El PRM gobierna la República Dominicana desde agosto de 2020. En 2026, Luis Abinader transita su segundo mandato consecutivo. Las decisiones sobre política educativa, concursos docentes e infraestructura escolar han estado bajo responsabilidad directa del Ejecutivo oficialista durante casi seis años.
Cuando el discurso educativo llega desde adentro del poder
Hay una tensión difícil de ignorar en el discurso de Carolina Mejía: habla de lo que hará «en un futuro gobierno» sobre el sistema educativo, pero su partido lleva casi seis años al frente del Ejecutivo. Luis Abinader inició su primer mandato en agosto de 2020 y en agosto de 2024 comenzó su segundo período consecutivo. Es decir, el PRM no es oposición. Es el gobierno vigente.
Esto implica que los «cuellos de botella» que Carolina prometió resolver —según sus palabras, «con visión clara, orden en la planificación y firmeza para tomar decisiones que durante demasiado tiempo se han postergado»— ocurrieron precisamente durante la gestión del partido que ella representa y del cual ha sido figura visible.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoLa pregunta no es si sus intenciones son genuinas. La pregunta es: ¿por qué esas decisiones no se tomaron cuando el PRM tenía, y tiene, el poder para tomarlas?
El discurso de Jacob Casado, coordinador del Frente Magisterial, afirmó que «Carolina encarna la esperanza de los perremeistas» y que ella «entiende que sin maestro digno no hay educación digna». Pero según fuentes del sector magisterial, los concursos de oposición docente han enfrentado irregularidades y demoras durante este período de gobierno, y la situación de miles de maestros interinos sigue sin resolución estructural definitiva.
Xiomara Guante, expresidenta de la ADP, fue aún más directa en su respaldo a la candidatura: aseguró que Carolina «está en toda la capacidad de dar continuidad a la gran obra de gobierno del presidente Luis Abinader». Una afirmación que, paradójicamente, ancla la candidatura educativa al mismo legado que está siendo cuestionado por los propios gremios del sector.
Suscríbete y recibe las historias más importantes del día.
Al suscribirte aceptas nuestros términos y condiciones y política de privacidad.
La conformación de estructuras sectoriales como el Comando Magisterial C28 responde a una lógica electoral legítima dentro del PRM. Sin embargo, cuando esas estructuras se construyen sobre promesas que debieron cumplirse —o al menos iniciarse— durante el período de gobierno vigente, el discurso pierde peso y gana retórica.
«No podemos permitir que el país necesite buenos maestros mientras buenos maestros esperan durante años una oportunidad para servir.»
La dignidad del docente no puede ser promesa de campaña eterna
Carolina Mejía tiene un discurso coherente, construido sobre valores reales: la centralidad del maestro, la importancia de la educación como base del desarrollo nacional, la dignidad del docente como eje de política pública. Nadie en su sano juicio disputaría esos principios.
Lo que sí merece escrutinio público es el momento y el contexto en que ese discurso se pronuncia. Cuando quien promete transformar la educación pertenece al partido que ha gobernado por casi seis años, la ciudadanía tiene derecho a exigir resultados, no solo visiones.
El Comando Nacional Magisterial C28 puede ser una estructura política legítima y puede articular propuestas genuinas. Pero si los 1,500 docentes que lo conforman deciden respaldar una candidatura, también tienen la responsabilidad de exigirle cuentas al gobierno que les precede —el mismo gobierno de su partido— antes de pedir al país que les otorgue cuatro años más de confianza.
La dignidad del maestro no puede seguir siendo promesa de cada ciclo electoral. En algún momento, tiene que ser política de Estado ejecutada, no solo anunciada.
Pregunta final
Si el PRM lleva seis años gobernando y los cuellos de botella en el sistema educativo persisten, ¿en qué evidencia concreta debe basar su confianza el magisterio dominicano para respaldar la continuidad de ese mismo partido en el poder?












































































