La República Argentinabajo la gestión de JavierMiley, ha dado un paso de proporciones inéditas en su historia al autorizar oficialmente las pruebas piloto de vehículos autónomos y robots de reparto en la vía pública. Este trascendental avance tecnológico, que permitirá evaluar el desempeño de sistemas avanzados en condiciones reales de circulación en la Ciudad Autónoma de Buenos Airespara reunir información con miras a una normativa definitiva, es posible gracias a un profundo cambio en la regulación de la movilidad urbana.
La revolucionaria medida, formalizada bajo la resolución 170/SECT/26pondera en sus considerandos técnicos el enorme valor del desarrollo tecnológico privado.
Las autoridades firmantes aseguran con contundencia que los vehículos autónomos “constituyen una innovación disruptiva en el ámbito del transporte por automotor, con potencial para disminuir significativamente la siniestralidad vial, optimizar la eficiencia en la movilidad y reducir la congestión vehicular”.
Yendo a las particularidades técnicas de la normativa, la habilitación comprende el testeo de unidades correspondientes al Nivel 4 de la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE).
De acuerdo con esta clasificación técnica internacional, que se extiende hasta el nivel 6, en el Nivel 4 el software asume por completo las decisiones de manejo, por lo que el automóvil «puede realizar por sí mismo todas las tareas de conducción sin necesidad de intervención humana durante el recorrido autorizado».
Sin embargo, la normativa aclara que esta autonomía no es ilimitada: el funcionamiento de las unidades está estrictamente restringido a condiciones o áreas geográficas previamente definidas y mapeadas.
La inserción de esta tecnología en el ecosistema urbano se ejecutará bajo un esquema estrictamente gradual y controlado. En una primera etapaserá obligatorio que todos los vehículos que formen parte de los ensayos lleven «una persona a bordo capaz de tomar el control ante una falla» o asumir el control inmediato.

Este requisito de supervisión humana únicamente podrá ser eliminado en fases posteriores, siempre que las corporaciones tecnológicas demuestren resultados satisfactorios y acrediten las condiciones de seguridad exigidas.
Por otra parte, la ambiciosa reforma regulatoria no se limita a los automóviles de pasajeros, sino que extiende sus beneficios a la logística comercial mediante el uso de robots terrestres autónomos (o drones terrestres).
Estos dispositivos privados estarán destinados a tareas esenciales de servicios públicos y logística privada de «reparto de última milla, limpieza, mantenimiento e inspección urbana».
A diferencia de los automóviles, estos robots de servicios podrán iniciar sus primeras pruebas en calle directamente «sin operador a bordo»siempre que cumplan con los parámetros técnicos de seguridad.
Finalmente, las autoridades gubernamentales han dejado en claro que bajo ningún concepto se permitirá una circulación libre de estas tecnologías en la vía pública. Para poder realizar cualquier ensayo, cada empresa interesada deberá presentar un «proyecto individual y obtener una autorización específica» de la comuna.
Asimismo, las firmas solicitantes tendrán la obligación ineludible de cumplir rigurosamente con todas las condiciones técnicas del plan de trabajo, contratar las «pólizas de seguro obligatorias» requeridas y someterse a un estricto «régimen de responsabilidades» civil y operativa ante cualquier siniestro vial o falla en el sistema.
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