Como mayor importador de petróleo iraní, China tiene un gran problema con cualquier restricción a las exportaciones en el Golfo, incluido el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, que comenzó el lunes.
Beijing condenó el bloqueo estadounidense, calificándolo de «irresponsable y peligroso».
Según se informa, también buscó desempeñar un papel pacificador en el conflicto, dirigiendo a su aliado Irán hacia conversaciones con Estados Unidos en Pakistán el fin de semana pasado. Beijing y Teherán han sido aliados durante décadas, pero se trata de una relación transaccional sin un tratado de defensa mutua, aunque Beijing podría involucrarse más diplomáticamente.
Pero el bloqueo crea un grave riesgo político, económico y posiblemente militar que Estados Unidos y China querrán evitar.
En este momento, es muy poco probable que China participe militarmente en el Estrecho de Ormuz. El país tiene una política de larga data de no intervenir en los asuntos de otros países.
China, que siempre ha dado prioridad a su propio territorio, tampoco está preparada para tal despliegue. Su centro logístico más cercano, Yibuti, es más bien una operación antipiratería.
Entonces, ¿por qué este país sigue apareciendo en historias relacionadas con la guerra de Irán? Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC, lo explica.
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