La Unión Europea elevó este miércoles la presión sobre China y advirtió que está dispuesta a utilizar todas las herramientas disponibles para reducir un desequilibrio comercial que Bruselas considera insostenible. La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el déficit de bienes con Beijing alcanzó los 1.000 millones de euros diarios y reclamó resultados concretos en las negociaciones que ambas partes mantienen de cara a octubre.
Durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, von der Leyen aseguró que la relación comercial con China llegó a un »punto de inflexión» y alertó sobre una nueva ola de presión para las industrias europeas. Según la presidente de la Comisión, el incremento de las importaciones chinas ya está afectando a comunidades y fábricas del bloque y contribuyendo a la des-industrialización de regiones con una fuerte tradición manufacturera.
»Usaremos todas las herramientas a nuestra disposición para reequilibrar nuestra relación», afirmó la funcionaria, quien insistió en que el diálogo con Beijing debe traducirse en medidas concretas. Las negociaciones están encabezadas por el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovicquien fijó octubre como plazo para conseguir resultados tangibles.
Bruselas sostiene que también existen incentivos para que China llegue a un acuerdo. Von der Leyen señaló que la débil demanda interna china hace que Beijing necesite mantener el acceso al mercado europeo, por lo que ambas partes tendrían motivos económicos para encontrar una solución. La Comisión pretende aprovechar esa interdependencia para renegociar las condiciones comerciales sin descartar medidas adicionales si las conversaciones no producen avances.
Los datos recientes muestran la magnitud del desequilibrio. Las exportaciones chinas hacia la Unión Europea crecieron 6,6% interanual en agosto, por debajo del aumento del 16% registrado en julio. Aun así, China mantuvo un superávit comercial con el bloque superior a los 30.000 millones de dólares por quinto mes consecutivo, de acuerdo con los datos citados en el informe. Esta situación genera preocupación entre los gobiernos europeos por el impacto que puede tener sobre los productores locales.
La competencia se ha hecho especialmente visible en sectores industriales como el automotor. El aumento de las exportaciones chinas de vehículos y otros productos manufacturados coincide con dificultades para empresas europeas. Volkswagen, uno de los principales fabricantes de automóviles de Alemania, anunció recientemente un amplio proceso de reestructuración que incluye decenas de miles de recortes de puestos de trabajo, en un contexto marcado por la creciente competencia internacional.

Para Bruselas, el problema no se limita al volumen de productos chinos que ingresan al mercado europeo. La UE también busca reducir su exposición a Beijing en materias primas estratégicas para sectores como los vehículos eléctricos, los semiconductores, las baterías, las tecnologías limpias y la defensa.
Von der Leyen destacó que Europa depende de China en más del 80% de numerosas materias primas críticas y en alrededor del 90% de determinadas tierras raras. La dependencia quedó expuesta nuevamente por los controles de exportación impuestos por Beijing sobre minerales estratégicos, que han provocado interrupciones en cadenas de suministro y retrasos para compañías europeas.
Ante este escenario, la Comisión Europea anunció la creación de una nueva estructura destinada a garantizar el suministro y almacenamiento de materias primas críticas. La iniciativa busca coordinar las compras y crear reservas estratégicas para reducir la vulnerabilidad del bloque ante posibles restricciones externas.

Esta estrategia forma parte de un esfuerzo de la UE para disminuir dependencias económicas de carácter estratégico y reforzar su capacidad industrial. Bruselas pretende que la diversificación abarque desde la extracción y procesamiento de minerales hasta su almacenamiento y reciclaje.
El desafío para la Unión Europea será equilibrar la necesidad de mantener relaciones comerciales con China con la intención de proteger a sus industrias y reducir riesgos estratégicos. Con octubre como fecha clave para evaluar las negociaciones, von der Leyen dejó claro que el bloque espera avances concretos y que, si el diálogo no produce resultados, está dispuesto a recurrir a las herramientas comerciales y económicas que tiene a su alcance.
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