El último recital de Tini Stoessel volvió a poner en evidencia la tensa relación que mantiene con su padre, Alejandro Stoessel, quien además cumple el rol de apoderado y representante de la artista. Según trascendió, la cantante no pudo incluir a la mitad de los bailarines de confianza de su staff en la gira actual.
La decisión se habría tomado por cuestiones de visas o de cachet. Desde el entorno cercano a Tini aseguran que el responsable de esa medida no fue ella sino el socio de su padre. La situación generó un fuerte malestar en la cantante, que lo vivió como una clara demostración de poder.
“Ella siente que es una mojada de oreja. Se quejó y pasó eso”, resumió el panelista Santiago Riva Roy al referirse al episodio. El gesto dejó en evidencia que las diferencias entre padre e hija siguen activas incluso en medio de una gira internacional.
El conflicto no se limita a los aspectos artísticos de la gira. También se extiende al plano judicial, donde Alejandro Stoessel mantiene una estrategia que desespera a la artista. Se trata de la demora en presentar la documentación completa que le reclamó Martina Stoessel en el marco de una rendición de cuentas.
La táctica judicial que complica a Tini
El abogado Mauricio D’Alessandro explicó que estos juicios tienen dos etapas bien diferenciadas. La primera consiste en exigir todos los papeles y mostrar las cuentas. Mientras esa etapa no se completa, no se puede avanzar formalmente sobre el destino del dinero gastado.
Con esa demora, el padre de la cantante mejora su posición procesal. Muestra voluntad de colaborar y, al mismo tiempo, posterga el momento en que deberá dar explicaciones más detalladas sobre el manejo de los fondos. “Es táctica”, afirmó D’Alessandro.
El letrado subrayó que ya no se trata de abogados especializados en estructuración de patrimonio, sino de profesionales más avezados en el terreno comercial. Esa lectura refuerza la idea de que Alejandro Stoessel está jugando sus cartas con precisión para mantener el control.
El propio abogado de Alejandro Stoessel fue más allá y aseguró ante los micrófonos de DDM: “No se le va a dar a Tini el control de las empresas…”. La declaración deja en claro que el conflicto por el manejo de los negocios familiares está lejos de resolverse.
Una relación que no encuentra cauce
La situación actual muestra que la relación entre Tini y su padre sigue signada por desconfianza y decisiones unilaterales. Cada nuevo movimiento en la gira o en los tribunales parece agravar las diferencias en lugar de acercar posiciones.
Para la cantante, la exclusión de parte de su equipo de confianza no fue un detalle administrativo menor. Lo interpretó como una demostración de autoridad que la dejó en una posición de debilidad dentro de su propia producción.
Mientras tanto, la estrategia de demorar la entrega de documentación le permite a Alejandro Stoessel ganar tiempo y consolidar su rol. En el entorno de Tini, esa conducta se lee como una maniobra deliberada para evitar ceder el control de las sociedades que administran su carrera.
El episodio de la gira y las declaraciones judiciales confirman que el vínculo laboral y familiar entre ambos continúa siendo uno de los puntos más sensibles de la actualidad de la artista. Por ahora, no hay señales de un acercamiento que permita destrabar la situación.
Suscríbete y recibe las historias más importantes del día.
Al suscribirte aceptas nuestros términos y condiciones y política de privacidad.













































































