En conjunto, los resultados sugieren que una parte importante de la abstención no responde únicamente a la apatía o a dificultades prácticas para votar, sino también al descontento con los candidatos, las propuestas y el funcionamiento del sistema político.
Campañas bajo cuestionamiento
La percepción sobre las campañas electorales refuerza ese desencanto. La conducta de los partidos políticos fue el aspecto peor valorado: el 27.5% de los encuestados le otorgó una calificación de 1 sobre 5 y el 23.1% una calificación de 2, para un rechazo acumulado de 50.6%.
La calidad de las propuestas también recibió una valoración negativa del 45.3%, mientras que el diseño de las campañas de los partidos registró una desaprobación del 42.4%. La calidad de los candidatos presidenciales fue desaprobada por el 41.9%.
Los mítines tradicionales estuvieron entre los elementos que generaron mayor rechazo: el 44.4% los identificó entre los peores aspectos de la campaña de 2024, seguidos por los propios candidatos, con un 41.2%.
La investigación también encontró un fuerte rechazo al clientelismo. El 74.4% de los encuestados manifestó rechazo a las prácticas de intercambio de favores o bienes por apoyo electoral.
Asimismo, el 73.5% condenó el incumplimiento de las promesas electorales y el 61.8% cuestionó la ética de los dirigentes políticos.
Profundiza en el debate político dominicano con nuestra cobertura independiente:
Ver noticias nacionales Análisis político completoEn contraste, la comunicación de campaña y los debates estuvieron entre los elementos mejor valorados, con 41.6% y 39.2%, respectivamente.
La abstención no es exclusiva de los jóvenes
Los datos también cuestionan la idea de que los jóvenes sean los principales responsables de la baja participación electoral.
En las elecciones presidenciales de 2024, la participación de los electores pertenecientes a la generación Z rondó el 54%, una proporción similar al 55% registrado entre los votantes de la generación de los baby boomers.
Tampoco se observa una diferencia marcada por género. La participación de las mujeres fue de 53%, frente al 51% de los hombres.
Respaldo a la democracia
Uno de los principales contrastes que deja el estudio es que el descontento con los partidos, los candidatos y determinadas prácticas políticas no se traduce necesariamente en un rechazo al sistema democrático.
El 74% de los encuestados a nivel nacional afirmó preferir la democracia frente a cualquier otra forma de gobierno, mientras que entre los dominicanos residentes en el exterior la proporción fue de 70.7%. Solo el 5% manifestó preferencia por un sistema autoritario.
El rechazo también es elevado frente a prácticas como el clientelismo. El 74.4% de los encuestados rechazó el intercambio de favores o bienes por apoyo electoral; el 73.5% condenó el incumplimiento de las promesas de campaña y el 61.8% cuestionó la ética de los dirigentes políticos.
Los investigadores plantean que, bajo esta perspectiva, la abstención puede expresar una respuesta crítica frente a determinadas prácticas políticas y a la oferta electoral disponible, más que un rechazo a la democracia como sistema.
Educación cívica e información
El estudio identifica además cuatro grandes obstáculos para el ejercicio del voto: falta de educación ciudadana, déficit de información, poca sintonía con las propuestas electorales y confianza institucional.
El 41% de los abstencionistas nacionales y el 32.5% de los residentes en el exterior indicó que nunca recibió educación cívica formal en las escuelas.
Asimismo, el 38% de los abstencionistas nacionales y el 27.17% de los dominicanos residentes en el exterior manifestó estar poco o nada informado sobre la logística electoral y la ubicación de los centros de votación.
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