El presidente Luis Abinader y el ministro de Turismo, David Collado, inauguraron la segunda etapa del malecón de Santo Domingo Este en un acto cuidadosamente montado frente al mar. Aplausos, discursos de transformación, promesas de dinamismo económico. Lo que no hubo fue una sola pregunta incómoda sobre cómo se gastaron los RD$685 millones que el Estado dominicano invirtió en este proyecto a lo largo de dos etapas.
RD$685M+
Inversión total declarada — sin auditoría pública conocida
RD$314M
Destinados solo a la segunda etapa
4.1 km
De litoral intervenido — ¿a qué costo por metro?
0
Contratos de mantenimiento divulgados públicamente
Una obra bonita con preguntas sin responder
No hay duda de que el espacio existe y de que luce bien. Aceras amplias, ciclovía, ocho microplazas, once áreas de estacionamiento, luminarias, drenaje pluvial y más de 237 mil metros cuadrados de parque natural a lo largo de la avenida España, desde la Base Naval Dominicana hasta la autopista Las Américas. Todo eso está ahí y es verificable.
Lo que no está disponible para el ciudadano es el desglose de en qué se gastó cada peso, qué empresas fueron contratadas, bajo qué procesos licitatorios y si los costos finales corresponden con lo proyectado inicialmente. Que RD$314 millones se invirtieran en la segunda etapa equivale a aproximadamente RD$76 millones por kilómetro — una cifra que puede ser razonable o puede ser elevada, pero que el gobierno no se ha ocupado de contextualizar.
Llegó el momento de aprovechar esos espacios para la gente, para quienes viven ahí y para quienes llegan buscando algo distinto.
— David Collado, ministro de Turismo. Lo que no dijo: quién supervisó el gasto y cómo.El discurso de «la ciudad dormitorio que despierta»
Abinader aprovechó el acto para reivindicar el dinamismo de Santo Domingo Este, presentando el malecón como evidencia de que el municipio está dejando atrás su perfil de zona dormitorio. Es un relato políticamente conveniente, especialmente en un contexto de campaña permanente que caracteriza a su administración.
Pero Santo Domingo Este sigue arrastrando déficits estructurales que un malecón no resuelve: transporte público deficiente, servicios básicos irregulares en amplios sectores y una presión inmobiliaria que históricamente ha desplazado a residentes de menores ingresos cuando llega la inversión pública al litoral. Ninguno de esos temas apareció en los discursos del acto.
¿Quién cuida lo que el gobierno entrega?
En la inauguración se repitió el llamado a que los munícipes cuiden el espacio. Es una frase que suena a responsabilidad compartida pero que, en la práctica, transfiere la carga del mantenimiento a una ciudadanía que no diseñó el proyecto ni decidió su costo. La pregunta relevante no es si la gente va a cuidar el malecón, sino si el Estado tiene un plan de mantenimiento con presupuesto asignado, responsables definidos y metas verificables. Esa información no fue presentada.
La historia de la infraestructura pública dominicana ofrece ejemplos abundantes de obras inauguradas con fanfarria y abandonadas en pocos años. El malecón de SDE puede ser diferente. Pero la garantía no puede ser un discurso — tiene que ser un contrato, un presupuesto y una rendición de cuentas.
Un espacio que merece más que aplausos
Que el litoral de Santo Domingo Este tenga hoy un espacio público de esta escala es, objetivamente, una mejora para los residentes del municipio. Eso no está en discusión. Lo que sí merece discutirse es la opacidad con que se gestionan estas inversiones, la ausencia de mecanismos de control ciudadano y la tendencia del gobierno de Abinader a presentar obras de infraestructura como victorias políticas antes de que haya evidencia de su impacto real.
El malecón invita. La pregunta es si el gobierno también está dispuesto a rendir cuentas con la misma disposición con que entrega cintas.
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