Un dron presuntamente relacionado con la guerra en Ucrania fue derribado por primera vez sobre el territorio de un país miembro de la TOMARÉ después de ingresar al espacio aéreo de Lituania desde Bielorrusia durante la madrugada del martes. El aparato sobrevoló el país durante unos 30 minutos y pasó cerca de Vilna, la capital, antes de ser interceptado por aviones de combate italianos desplegados en la región como parte de la misión de policía aérea de la alianza.
Las autoridades lituanas indicaron que comenzaron a recuperar los restos del dron para determinar su procedencia y establecer las circunstancias exactas de su ingreso al espacio aéreo nacional. De acuerdo con la información disponible, el aparato habría entrado desde territorio bielorruso y fue identificado visualmente por los aviones aliados como una posible amenaza antes de ser derribado.
La emisora estatal lituana informó que el dron volaba cerca de zonas pobladas antes de ser destruido. Finalmente, sus restos cayeron en el distrito de Kaišiadorys, ubicado aproximadamente a 100 kilómetros al oeste de Vilna. El episodio generó preocupación entre los residentes, que durante la noche reportaron fuertes ruidos, luces inusuales y explosiones.
El presidente lituano, Gitanas Nausėda, confirmó el derribo y agradeció la intervención de los efectivos aliados. El mandatario destacó que la creciente intensidad de la guerra de Rusia contra Ucrania hace indispensable mantener una elevada preparación militar en la región.
»Un dron que acababa de entrar en el espacio aéreo lituano fue destruido por aviones de combate de la OTAN», afirmó Nausėda, quien aseguró que Lituania continuará defendiendo su espacio aéreo junto con sus aliados.
Los cazas italianos Eurofighter que participaron en la operación forman parte del dispositivo de vigilancia aérea de la OTAN desplegado en los países bálticos. Su intervención permitió neutralizar el aparato después de que este permaneciera durante varios minutos dentro del espacio aéreo lituano.

El jefe de la Fuerza Aérea de Lituania, coronel Antanas Matutis, defendió la respuesta de las autoridades frente a las críticas por la proximidad del dron a Vilna antes de ser derribado. El militar explicó que Lituania no se encuentra en estado de guerra y que, bajo la legislación vigente, sus fuerzas no pueden derribar automáticamente cualquier objeto desconocido que ingrese en el espacio aéreo.
Matutis reconoció que los procedimientos de detección y respuesta podrían perfeccionarse, pero señaló que inicialmente no existían datos suficientes para determinar si el aparato transportaba explosivos o si tenía como objetivo algún punto específico del territorio lituano.
El incidente también generó cuestionamientos por la respuesta de emergencia. Un residente que presenció el derribo en Kaišiadorys afirmó que las autoridades enviaron una alerta a los teléfonos móviles de la zona, pero que el aviso llegó casi una hora después de que el episodio hubiera terminado.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores lituano anunció que enviará una nota diplomática a Bielorrusia debido a que el dron habría ingresado desde su espacio aéreo. No obstante, Vilna indicó que esperará a conocer el origen exacto del aparato antes de adoptar nuevas medidas.

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