En un paso decisivo hacia la sanidad financierael Gobierno se propone desmantelar la arquitectura inflacionaria heredada por el kirchnerismo. El Presidente JavierMiley ha definido las prioridades de su agenda parlamentaria con un objetivo claro: devolverle al Banco Central su propósito de existir, mediante a restauración de la Carta Orgánica.
No se trata solo una reforma técnica, es una declaración de guerra contra la emisión monetaria descontrolada que hundió al país en la miseria mientras el populismo usaba al BCRA como su caja de ahorros personal. La batalla se librará en la modificación de sus funciones fundamentales para preservar el valor de la moneda y erradicar para siempre el cáncer de la inflación
Esta contraofensiva apunta directamente a la reforma de 2012ejecutada durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchnercuando se transformó al BCRA en un apéndice del Tesoro. El mandatario fue tajante al respecto en su reciente presentación ante la Fundación Farodonde sentenció: «¿Qué podemos pretender de alguien de un Banco Central kirchnerista? La bruta de Marcó del Pont a un instrumento de política económica le asignó cinco objetivos».
La reforma del kirchnerismo, impulsada por la entonces presidenta de la entidad, Mercedes Marcó del Pontatacó el corazón del artículo 3 de la Carta Orgánica. Lo que antes era la «función primaria y fundamental» de «preservar el valor de la moneda»fue reemplazado por un difuso mandato múltiple que pretendía «promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social».
Bajo este disfraz de «justicia social», el Estado obligó al Central a desatender la lucha contra el aumento de precios para financiar proyectos políticos, una decisión que, según denunció mercedterminó por destruir el poder adquisitivo de los argentinos. Al respecto, el Presidente recordó que, por no defender la moneda, al peso «le sacaron 13 ceros».

La trampa de la emisión; El artículo 20.
Más allá de los eslóganes, la reforma de 2012 escondió un mecanismo perverso en el artículo 20 referido a los adelantos transitorios. Esta herramienta permitió que el BCRA financiero de Tesoro con una emisión monetaria sin precedentes.
Antes de la intervención kirchnerista, los límites eran estrictos:
Los adelantos transitorios se otorgaban por un plazo máximo de 12 meses.
No podían superar el 12% de la base monetaria.
Se permitía un 10% adicional basado en la recaudación del último año.
Sin embargo, el populismo elevó estos topes, añadiendo otro 10% de la recaudación con carácter «excepcional» y eliminando la obligación de usar esos fondos exclusivamente para pagos a organismos internacionales.
De esta forma, el Poder Ejecutivo obtuvo una «tarjeta de crédito» ilimitada, obligando al Banco Central a emitir títulos para retirar el excedente de dinero (esterilizar), lo que generó una montaña de pasivos remunerados que pusieron al país al borde de una nueva hiperinflación.
El plan de JavierMiley es claro: volver a la normativa previa a 2012 para reducir drásticamente la capacidad de emisión monetaria destinada a cubrir el déficit fiscal. La propuesta busca restablecer el margen de independencia de la autoridad monetaria, que hoy se ve obligada a actuar bajo las políticas del Gobierno Nacional según los cambios impuestos en la era Kirchner. Con esta reforma, el oficialismo busca sellar el compromiso de «defender el valor de la moneda»una misión que el Presidente considera fundamental para terminar con el ciclo de decadencia argentina.
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