La República Argentina atraviesa un cambio de paradigma histórico bajo la conducción de JavierMileydonde cada peso del contribuyente es defendido con la firma. No obstante, este esfuerzo por alcanzar el equilibrio fiscal choca de frente con el «aguantadero» educativo en el que se han transformado las facultades con el kirchnerismo. El caso más alarmante se registra en la carrera de Medicamento de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)donde la masividad de ciudadanos extranjeros que aprovechan la ausencia de exámenes restrictivos y el acceso irrestricto ha generado una situación calificada como insostenible.
Un caso que ilustra perfectamente esta mentalidad es el de Reinaldo Franksun brasileño de 35 años que, ya siendo administrador en su país, decidió mudarse a La Plata porque el ingreso en Argentina es “más tranquilo” y el costo de vida es más barato. Pese a ser un privilegiado del sistema, francos lidera reclamos de “empatía”quejándose de que los exámenes tienen “un cronómetro” y pidiendo que los docentes tengan “un poco más de paciencia”, “hablen más despacio” y contemplen sus “dificultades con el idioma”.
Lo más grave es la perspectiva a futuro: el propio francos admite que la mitad de sus compatriotas tiene planeado volver a Brasil apenas obtengan el título, lo que confirma que la Argentina está regalando capital humano y recursos millonarios a potencias regionales.
Las cifras que respaldan esta denuncia son contundentes y exponen la magnitud del aprovechamiento del sistema nacional. En la facultad de Medicamento de la UNLPel 60% de los alumnos extranjeros provienen de Brasil. Según datos proyectados para 2026esta comunidad representa cerca del 14% de la totalidad de inscriptos extranjeros, consolidando una tendencia de «turismo académico» donde los brasileños huyen de los costos prohibitivos y la alta exigencia de sus propias universidades para formarse gratis a costa de los argentinos.
La realidad en las aulas es que, hoy en día, 1 de cada 4 estudiantes es brasileño, una proporción que satura los recursos de una universidad financiada por un pueblo que lucha contra la pobreza.

Ante este panorama de descontrol, el debate sobre el arancelamiento universitario para extranjeros no residentes ha tomado una fuerza imparable en la opinión pública. Siguiendo la exitosa línea del Gobierno de Javier Mileique ya habilitó el cobro de servicios de salud a extranjeros en hospitales nacionales con resultados fiscales positivos, sectores oficialistas exigen que se deje de subvencionar a quienes no sostienen el sistema.
La premisa es clara: los recursos del Estado argentino deben priorizar a los ciudadanos argentinos. La era de la Argentina como el «financista gratuito del mundo» ha llegado a su fin bajo el mandato de la libertad y el sentido común.

La mecha de la indignación fue encendida por el docente Alejandro Álvarezconocido popularmente como el «Profe Álvarez»quien denunció públicamente que estudiantes brasileños están exigiendo que las clases se dicten en portugués.
Durante una intervención televisiva que se volvió viral, Álvarez cuestionó con dureza la falta de reciprocidad y respeto hacia la institución argentina: “¿A ustedes les parece que nosotros tenemos que modificar el lenguaje en el cual se enseña la medicina en la Argentina porque enseñamos gratuitamente y les resolvemos el problema de salud a otros países?”.
El docente expuso que estos alumnos, que no han contribuido nunca al financiamiento estatal mediante impuestostienen la osadía de exigir que la cátedra se adapte a ellos: “donde los estudiantes que hablan otra lengua de otro país nos exigen, además de que es gratuita, que nosotros demos las clases en su lengua”.
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