Antes del referéndum, los dos bandos celebraron un debate televisado en el que el equipo de campaña del Sí estuvo encabezado por el Primer Ministro Kristrún Frostadóttir y la campaña del No estuvo encabezada por Guðrún Hafsteinsdóttir, presidente del opositor Partido de la Independencia.
Kristrún dijo a la audiencia que Islandia ya estaba bien integrada en la Unión Europea y que convertirse en miembro sería «una de las mayores medidas de reducción de riesgos que podemos tomar».
También aclaró que un voto por el sí no significaba necesariamente que Islandia se uniría y que si había un voto por el no, el resultado sería respetado.
Guðrún, por su parte, subrayó que la votación no se trataba de si Islandia debería trabajar bien con Europa: «Ya lo hacemos y queremos que siga así».
En cambio, presentó el referéndum como una votación sobre si los islandeses querían o no entregar «poderes de decisión» a Bruselas sobre la pesca, la agricultura y sus recursos naturales.
Aunque la geopolítica motivó la decisión del gobierno de impulsar el regreso de las negociaciones con la UE, este tema fue poco discutido durante la campaña.
«Está menos en la agenda de lo que mucha gente piensa», dice Hallgrimur Oddsson, director del grupo de expertos UE-Islandia European Currents.
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