SANTO DOMINGO. – La economía dominicana cerró noviembre con una inflación interanual del 4.81%, cifra que, aunque técnicamente exitosa desde la perspectiva de la política monetaria, esconde una realidad más compleja para millones de hogares que enfrentan aumentos mensuales persistentes en productos esenciales. El dato, publicado por el Banco Central, extiende a 31 meses una racha de cumplimiento del rango meta, un récord histórico que contrasta con la percepción ciudadana sobre el costo de vida.
El éxito técnico del Banco Central
Desde mayo de 2023, la inflación dominicana no ha salido del corredor establecido por el Banco Central de 4.0% ± 1.0%. Esta consistencia coloca a República Dominicana en una posición privilegiada en América Latina, región donde países como Argentina, Venezuela y Brasil han luchado con espirales inflacionarias de dos dígitos durante el mismo período.
«Mantener la inflación bajo control durante 31 meses consecutivos es un logro notable que refleja la efectividad de la política monetaria implementada», afirma el economista Juan Carlos Rodríguez. Sin embargo, añade una advertencia crucial: «El promedio estadístico no captura el impacto diferenciado que tienen estos aumentos en distintos segmentos de la población».
La variación mensual: una señal de alerta
El incremento de 0.71% en noviembre representa el tercer mes consecutivo con variaciones superiores al 0.50%, un patrón que algunos analistas interpretan como señal de presiones inflacionarias latentes. Si se anualiza este ritmo mensual, la inflación podría acercarse al límite superior del rango meta en los próximos trimestres.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (ONE) revelan que los grupos con mayor incidencia en la variación mensual fueron alimentos y bebidas no alcohólicas (1.2%), transporte (0.9%) y vivienda (0.6%). Estos rubros, que representan aproximadamente el 60% del gasto de los hogares de ingresos medios y bajos, son precisamente los que más pesan en la canasta familiar.
El impacto desigual en los bolsillos dominicanos
Para entender qué significa realmente un 4.81% de inflación interanual, es necesario traducirlo a pesos y centavos. Una familia que gastaba RD$30,000 mensuales en noviembre de 2024 necesita ahora aproximadamente RD$31,443 para adquirir los mismos productos y servicios. La diferencia de RD$1,443 mensuales, o RD$17,316 anuales, representa casi el salario mínimo de un mes para muchos trabajadores.
«Mi sueldo no ha subido 4.81% este año, pero todo lo que compro sí», señala María Jiménez, empleada administrativa en Santo Domingo. Su testimonio refleja una realidad ampliamente documentada: mientras la inflación oficial permanece controlada, los salarios reales no crecen al mismo ritmo.
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Comparativa regional: una perspectiva necesaria
En el contexto latinoamericano, la situación dominicana luce favorable. Argentina cerró noviembre con inflación interanual cercana al 160%, Brasil superó el 5.5%, y Chile rondó el 4.9%. Incluso economías más estables como Colombia y Perú registraron cifras entre 5.2% y 5.8%.
Sin embargo, esta comparación puede resultar engañosa. «Compararnos con Argentina o Venezuela establece un estándar demasiado bajo», advierte la economista Patricia Méndez. «Deberíamos aspirar a los niveles de Panamá o Costa Rica, donde la inflación se mantiene consistentemente bajo el 3%».
Los factores detrás de los números
Varios elementos explican el comportamiento inflacionario dominicano en 2025. La estabilidad del tipo de cambio, que se ha mantenido relativamente firme alrededor de RD$59-60 por dólar, ha contenido las presiones importadas. Las tasas de interés de política monetaria, aunque elevadas, han logrado enfriar la demanda sin estrangular el crecimiento económico.
No obstante, factores externos mantienen la presión. Los precios internacionales del petróleo, que promediaron US$82 por barril en noviembre, continúan siendo volátiles. Los costos del flete marítimo, aunque menores que en la pandemia, permanecen 40% por encima de los niveles de 2019.
El dilema de la política monetaria
El Banco Central enfrenta ahora un dilema clásico de política monetaria: mantener tasas restrictivas para consolidar la estabilidad de precios, o comenzar a flexibilizarlas para estimular el crecimiento económico. Con una inflación dentro del rango meta pero una variación mensual ascendente, cualquier decisión implica riesgos.
«Si el BC reduce tasas prematuramente, podría reactivar presiones inflacionarias. Si las mantiene demasiado tiempo, podría frenar innecesariamente la actividad económica», explica el analista financiero Roberto Santos. La decisión que tome la Junta Monetaria en diciembre será crucial para establecer el tono de 2026.
Implicaciones para el ciudadano común
Para las familias dominicanas, estos datos técnicos se traducen en decisiones cotidianas concretas. ¿Comprar la marca habitual o cambiar a una más económica? ¿Mantener el mismo nivel de consumo o hacer ajustes? ¿Esperar mejoras salariales o buscar ingresos adicionales?
La inflación acumulada de los últimos 31 meses, aunque contenida en comparación con otros períodos históricos, ha erosionado gradualmente el poder adquisitivo de quienes dependen de ingresos fijos. Los pensionados, empleados públicos y trabajadores del sector informal son los más vulnerables a esta erosión silenciosa.
El camino hacia adelante
Los próximos meses serán determinantes. Si la tendencia de variaciones mensuales superiores al 0.50% continúa, la inflación interanual podría acercarse al 5% o superarlo a inicios de 2026. Si, por el contrario, las presiones se moderan, República Dominicana podría consolidar una década de estabilidad macroeconómica.
Controlar la inflación es un logro técnico; garantizar que ese control se traduzca en bienestar real para todos los dominicanos es el verdadero desafío.











































































