El tráfico y las multitudes a veces pueden obstaculizar las operaciones de búsqueda. Los soldados y voluntarios mexicanos pidieron repetidamente silencio para poder escuchar señales de vida debajo de los escombros.
La gente ayuda como puede. Quienes poseen drones los utilizan para buscar supervivientes o fallecidos en lugares de difícil acceso.
Las familias se reúnen alrededor de los videos de drones en busca de algo familiar. Una prenda de vestir, un mechón de pelo, una pertenencia. Cualquier cosa que pueda traer noticias de un ser querido.
A medida que pasa el tiempo, el número de muertos no oficial aumenta, al igual que las consecuencias.
“Hay un olor… ya se sienten los muertos, nos enfermará a nosotros y a los niños”, explica Glendys Delgado.
Dos edificios cerca de la casa de Delgado colapsaron, pero no se recibió ayuda oficial, dijo. “Aquí no vino nadie del gobierno, pero doy gracias a Dios que la gente de Caracas vino a apoyarnos con comida”.
Deiyer Gabril, de 27 años, dice que todas las regiones se han visto afectadas: «Macuto, Caribe… allí todo está mal. Y todos podemos olerlo».
Las autoridades informaron el viernes que 861 voluntarios de México, Estados Unidos, El Salvador, Suiza, Colombia y otros países estaban en Venezuela, y han llegado más.
La presidenta interina Rodríguez dijo que habló con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el viernes, y reafirmaron su compromiso de enviar equipos de socorro y suministros humanitarios.
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